Lima, abril de 2026.- El creciente interés por perder peso rápidamente ha impulsado el uso de medicamentos diseñados originalmente para tratar la diabetes tipo 2 en personas sin diagnóstico médico. El uso de los llamados agonistas del receptor de GLP-1 se ha difundido masivamente en redes sociales, lo que ha encendido las alarmas en la comunidad médica debido a los peligros que implica su consumo sin supervisión profesional. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad se ha más que duplicado en las últimas décadas, afectando a más de 890 millones de adultos en el mundo, un contexto que favorece la búsqueda de soluciones rápidas pero riesgosas.
Los agonistas GLP-1 son fármacos que ayudan a controlar los niveles de glucosa en sangre, ralentizan la digestión y prolongan la sensación de saciedad. Si bien algunos están indicados para el tratamiento de la obesidad, su aplicación debe ser estrictamente regulada. Medicamentos como la semaglutida (Ozempic, Wegovy), liraglutida (Saxenda) y dulaglutida (Trulicity) han ganado popularidad, pero su uso fuera de indicación médica es motivo de preocupación.
“El problema de fondo es que se están utilizando medicamentos potentes como si fueran productos de consumo masivo, sin entender que actúan sobre mecanismos complejos del metabolismo. No son una ‘pastilla para bajar de peso’, sino tratamientos que requieren una indicación precisa y seguimiento clínico”, advierte el Dr. Erick Piskulich, especialista en cirugía bariátrica de la Clínica Avendaño. A continuación, se detallan los tres riesgos principales de esta tendencia.
1. No son aptos para todos los perfiles Estos fármacos requieren una evaluación médica exhaustiva para determinar si el paciente cumple con los criterios clínicos necesarios. Factores como el historial de salud, las patologías asociadas y el perfil metabólico individual son determinantes. El uso sin un diagnóstico previo puede provocar desbalances metabólicos graves en personas que no son candidatas idóneas para el tratamiento.
2. Riesgo de efectos adversos severos Aunque comúnmente se mencionan síntomas gastrointestinales leves, la automedicación con agonistas GLP-1 puede derivar en complicaciones mucho más serias. Sin un monitoreo médico constante, el paciente se expone a problemas digestivos agudos o alteraciones en órganos vitales. La supervisión profesional es indispensable para detectar a tiempo reacciones adversas o contraindicaciones específicas según el perfil del usuario.
3. El peligro del efecto rebote y la falta de hábitos Estos medicamentos no son una solución mágica ni sustituyen los hábitos de vida saludables. Su efectividad a largo plazo depende exclusivamente de cambios sostenidos en la alimentación y la actividad física. Sin estos pilares, la probabilidad de recuperar el peso perdido tras suspender el fármaco es sumamente alta. El tratamiento debe concebirse como un complemento dentro de un plan integral y no como un recurso aislado.
Finalmente, el Dr. Erick Piskulich enfatiza que el abordaje de la obesidad debe ser multidisciplinario. Involucrar a nutricionistas, psicólogos y deportólogos junto al médico especialista garantiza resultados sostenibles. La salud metabólica es un proceso complejo que no debe ponerse en riesgo por la búsqueda de resultados inmediatos sin respaldo científico.
