Lima, abril de 2026.- La brecha energética en el Perú mantiene a 2.5 millones de hogares en condiciones de vulnerabilidad. Según la Sociedad Peruana de Gas Licuado (SPGL), aproximadamente 8.5 millones de personas en zonas rurales y urbano-marginales dependen de combustibles sólidos como leña, bosta y cartón para cocinar, lo que representa un grave riesgo para la salud pública y el medio ambiente.
El reto de la transición energética inclusiva
Ante la persistente dependencia de materiales contaminantes, el acceso a fuentes de energía modernas se ha convertido en una prioridad para el desarrollo nacional. En este escenario, el Gas Licuado de Petróleo (GLP) surge como el aliado estratégico para acelerar la transición en regiones donde la geografía o la falta de infraestructura impiden el despliegue de redes de gas natural.
Actualmente, el GLP ya es la solución energética para más de 8 millones de hogares peruanos, demostrando ser la herramienta más viable y de rápida implementación para sustituir el uso de combustibles sólidos en las comunidades más alejadas del país.
GLP y Gas Natural: un enfoque de complementariedad
La versatilidad y portabilidad del GLP permiten que este recurso llegue a zonas con geografía compleja, cumpliendo un rol social que la infraestructura fija aún no puede cubrir. Ignacio Schneider, gerente general de Limagas, destaca que la estrategia energética del país debe basarse en la suma de esfuerzos.
“El gas natural y el GLP no compiten entre sí; se complementan. Ambos cumplen roles distintos en el cierre de brechas energéticas y permiten avanzar hacia una matriz más inclusiva y resiliente”, puntualizó Schneider. Esta visión integral es fundamental para garantizar que el progreso energético no deje a nadie atrás.
Impacto en la salud y el bienestar
Sustituir la leña y otros residuos por energías limpias tiene un impacto directo en la reducción de enfermedades respiratorias, especialmente en niños y adultos mayores de zonas altoandinas y rurales. Avanzar en políticas públicas que promuevan el uso de estas alternativas no es solo un objetivo técnico o económico, sino una medida urgente de equidad social para garantizar condiciones de vida dignas a todos los peruanos.
