Lima, enero de 2026.- En un contexto marcado por el avance acelerado de la inteligencia artificial, el crecimiento del ransomware y la sofisticación de los ciberataques, la protección digital se ha convertido en un factor crítico para la continuidad de los negocios. Sin embargo, en el Perú, la adopción de seguros cibernéticos aún es limitada, pese a que las amenazas digitales ya forman parte del riesgo operativo diario de las empresas.
Según cifras recopiladas por Marsh McLennan, menos de 100 empresas en el país cuentan actualmente con una póliza de seguro de riesgo cibernético, una brecha significativa si se considera el nivel de exposición al que están sometidas las organizaciones en un entorno cada vez más digitalizado. A nivel global, el panorama resulta aún más contundente: el informe anual de Kaspersky 2024 estima que se registran alrededor de 467.000 ciberataques diarios, lo que evidencia la frecuencia y escala de estas amenazas.
Seguros cibernéticos: una capa clave de resiliencia empresarial
Para Luis Ladera, Director de Desarrollo de Negocios de DIMA, los seguros cibernéticos cumplen un rol estratégico al ofrecer respaldo financiero y operativo frente a incidentes como brechas de datos, ataques de ransomware, interrupciones del negocio y costos legales asociados a ciberataques. Este tipo de cobertura no reemplaza las defensas tecnológicas tradicionales, sino que las complementa con una capa adicional de resiliencia.
“Las organizaciones hoy enfrentan un entorno donde el riesgo digital es una realidad operativa, no una preocupación teórica. Contar con un seguro cibernético no solo protege los activos de la empresa, sino que también fortalece la confianza de clientes y aliados, integrando la gestión de riesgos como parte de la estrategia empresarial”, señala Ladera.
Evaluación de riesgos y requisitos para acceder a una póliza
La adopción de un seguro de riesgo cibernético comienza, en la mayoría de los casos, con una evaluación detallada de la postura digital de la empresa, un requisito cada vez más habitual entre las aseguradoras. Este proceso implica identificar activos críticos, mapear amenazas potenciales y establecer controles básicos de ciberseguridad.
Entre las medidas más valoradas se encuentran la autenticación multifactor, los planes de respaldo y recuperación de datos, así como la implementación de auditorías de seguridad periódicas. A ello se suma la importancia de los programas de concientización para empleados, orientados a reducir la exposición a incidentes derivados de errores humanos, uno de los vectores de ataque más comunes.
Coberturas, exclusiones y personalización del seguro digital
Otro aspecto determinante es la correcta selección de la cobertura. No todas las pólizas ofrecen las mismas protecciones, por lo que resulta clave analizar los eventos cubiertos, los límites de indemnización y las exclusiones contractuales. “La seguridad cibernética no es universal; cada empresa tiene un perfil de riesgo distinto, y la póliza debe adaptarse a esa realidad”, explica Ladera.
Entre los elementos que suelen contemplarse en los seguros cibernéticos destacan la cobertura por ingresos perdidos debido a interrupciones del negocio, manejo de crisis y relaciones públicas, multas, penalidades y compensaciones, servicios forenses de investigación, recuperación de datos, defensa legal y costos relacionados con fraudes digitales, entre otros.
Cultura de seguridad y respuesta ante incidentes
Más allá de la cobertura financiera, los especialistas coinciden en que fomentar una cultura de seguridad digital dentro de la organización es un componente esencial. Mantener actualizado el plan de respuesta ante incidentes permite actuar con rapidez y eficacia cuando ocurre un ataque, reduciendo impactos operativos, reputacionales y económicos.
En un escenario donde la IA también comienza a ser utilizada por actores maliciosos para automatizar y perfeccionar ataques, la combinación de tecnología, procesos, capacitación y seguros digitales se perfila como uno de los pilares de la estrategia empresarial hacia 2026. Como concluye Ladera, “contar con un seguro cibernético adecuado ya no es un lujo, sino una pieza fundamental dentro de la estrategia de continuidad, resiliencia y gestión integral de riesgos de la empresa”.
