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Muralistas cusqueños siguen construyendo un Perú que nos dé gusto a través del arte y la cultura

Con el objetivo de invitar a los peruanos de las diversas regiones a superar desacuerdos, tender puentes y utilizar las diferencias para contribuir entre todos con la construcción de ese país que soñamos, Inca Kola convocó a Sisa, joven exponente del arte urbano cusqueño y a Miguel Mérida, embajador del arte tradicional de Cusco, a unirse para darle vida al mural ‘Doble arcoíris’, una pieza que refleja la hermosa convivencia que puede existir entre los ciudadanos y que hoy, ya puede ser apreciada en la ciudad imperial.

Este mural nace de la fusión de las diversas técnicas preferidas por los artistas, que van desde las más alineadas a lo clásico como la pintura sobre lienzo o al óleo, hasta las más modernas que emplean medios digitales y recursos tecnológicos. Asimismo, el proceso creativo estuvo enmarcado por el desarrollo de bocetos independientes que convergieron sus elementos armoniosamente para lograr el diseño final.  

El ‘Doble arcoíris’ es una realidad gracias al trabajo conjunto de Sisa y Miguel, quienes, en una enriquecedora experiencia, han logrado conjugar sus diferentes visiones para convertir el mural en un elemento que celebra las riquezas que nos unen como nación y que busca animar a que más personas trabajen en equipo para seguir construyendo ese país que pueda ser orgullo de todos. Así, esta obra se constituye como el ejemplo perfecto de cómo las diferencias lejos de separarnos nos enriquecen.

«Cuando nos unimos logramos grandes cosas. Deseo que este mural siempre sea visto como un legado cultural y social que antepone una cohesión entre ciudadanos y que nos motive a seguir creciendo como país, sin olvidarnos del gran poder que tiene la colectividad”, manifiesta Sisa, quien también destaca que la colaboración entre todos los peruanos facilitará los cambios y mejoras en la sociedad.

Por su parte Miguel Mérida señala que la obra resalta “la importancia de los valores colectivos con el fin de continuar promoviendo la pluriculturalidad nacional”. A su vez, indica que son una muestra de la cultura peruana que es heredada y milenaria, por lo que trabajar en el proceso de la recuperación identitaria debe ser una labor conjunta.

Un mural que construye un Perú que nos dé gusto

La pieza artística tiene una dimensión aproximada de tres metros de alto y hasta 28 metros de largo. Está ubicada a tan solo unos pasos de la popular estación del tren ‘Wanchaq’; además, promete convertirse en un atractivo visual para peatones y conductores, quienes podrán apreciar este arte cusqueño que valora la hermosa convivencia.

“Nos llena de satisfacción seguir acompañando a los peruanos como portavoces de la integración e intercambio entre las diferentes regiones, culturas y cosmovisiones, las cuales nos hacen sentir muy orgullosos. Esta obra tiene un gran significado para nosotros porque es el producto del trabajo y del talento de estos muralistas cusqueños que día a día están construyendo un Perú que nos dé gusto; y que nos demuestra cuán grande podemos llegar a ser como nación cuando decidimos abrazar lo que nos hace diferentes”, destaca Luis Felipe Cisneros, Inca Kola Senior Brand Manager.

Este mural es parte de un movimiento más grande que Inca Kola viene promoviendo desde inicios de este año y que a la fecha ha logrado, en colaboración con diversos artistas, que las propuestas de varios de ellos se materialicen en regiones como Iquitos, Arequipa y Lima, representando el poder de lo colectivo. Asimismo, se han concretado más de 20 piezas, producto de las alianzas con las municipalidades, Unesco, Ministerio de Cultura y otros socios estratégicos como la Casa Ronald McDonald.

Estas acciones son muy significativas para porque visibilizan la gran variedad de expresiones que conforman la peruanidad y representan más que la suma de las partes, embellecen el país y llenan de orgullo. Cabe destacar que, contribuir con la conservación de estas obras de gran valor tanto cultural como social, expresa la empatía hacia el trabajo de los artistas, quienes no solo dejan el nombre del país en alto, sino que demuestran que el Perú es más grande que sus problemas y que su riqueza está en combinar sus diferencias.