Medidas de disciplina escolar y riesgo de neurodivergencia

Clase participativa con mano alzada1

Lima, octubre de 2026.- Las nuevas medidas de disciplina escolar presentadas por el Gobierno peruano, que incluyen el retorno de la nota de conducta y sanciones que consideran hasta la expulsión, generaron debate sobre cómo mantener el orden en los colegios sin perjudicar a estudiantes con necesidades específicas. La propuesta califies como faltas leves distraerse constantemente, no prestar atención o interrumpir las clases. Estos comportamientos también se presentan en niños y adolescentes con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o autismo, lo que genera preocupación entre especialistas de Neuro Conecta sobre posibles sanciones injustas.

Renzo Villanueva, psicólogo clínico y gerente general de Neuro Conecta, señala que establecer reglas y límites resulta fundamental, aunque precisa que no todo estudiante que se distrae o interrumpe actúa por indisciplina. «En algunos casos, estas conductas pueden estar relacionadas con una condición del neurodesarrollo. Por eso, antes de sancionar, es fundamental comprender qué está ocurriendo y qué tipo de apoyo necesita el estudiante», explica el especialista.

Aunque las normas buscan fortalecer la autoridad docente y prevenir la violencia, el bullying y el acoso escolar, su aplicación debe considerar que cada alumno aprende y se concentra de forma distinta. En el país, la normativa sobre educación inclusiva reconoce el derecho de los estudiantes a recibir apoyos para desarrollarse en igualdad de oportunidades, lo que exige aplicar pautas de convivencia escolar acordes a las diferencias individuales.

Desde Neuro Conecta destacan que la inclusión debe abarcar la gestión conductual dentro del aula. Esto demanda capacitar a los profesores para identificar cuándo un alumno requiere ayuda, comunicarse con las familias y acudir a orientación profesional. El psicólogo aclara que esto no justifica agresiones ni faltas que afecten a la comunidad escolar, sino que busca enseñar el cumplimiento de normas según cada caso.

«Necesitamos docentes preparados para diferenciar una falta disciplinaria de una dificultad de regulación emocional o conductual, porque aplicar la misma respuesta a todos los estudiantes no siempre significa actuar con justicia», sostiene Villanueva. Las nuevas disposiciones plantean el desafío de aplicar las reglas de manera justa sin transformar las diferencias de aprendizaje en causas de castigo o exclusión.

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