El mantenimiento preventivo de una vivienda permite detectar problemas antes de que se conviertan en reparaciones complejas o pongan en riesgo la seguridad de los habitantes. Cambios en la pintura, filtraciones, fisuras y fallas en las redes eléctricas o sanitarias figuran entre los principales avisos que los propietarios deben atender a tiempo.
Diana Nunura, docente de la carrera de Ingeniería Civil de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP), señala que estas revisiones deben planificarse según los materiales de construcción y sus respectivos tiempos de vida útil. “Cada proyecto cuenta, generalmente, con un expediente técnico que incluye las especificaciones y un manual de mantenimiento. Si se espera a que falle un material, este podría afectar a otras zonas de la vivienda”, indica.
Entre los indicios más frecuentes destacan las manchas en las paredes, las dificultades para cerrar puertas y las filtraciones en techos. En el ámbito eléctrico, las alertas incluyen focos que no encienden correctamente, tomacorrientes que se sobrecalientan o electrodomésticos con fallas de energía. Asimismo, en las instalaciones de gas y tableros eléctricos, se debe vigilar que los interruptores no presenten calor al tacto ni manchas oscuras, y que la llave general no baje de manera frecuente.
Respecto a las grietas, la especialista aconseja prestar atención especial cuando aparecen en elementos estructurales como vigas, columnas o muros. Las aberturas con un espesor mayor a tres milímetros que dejan ver el acero de refuerzo o los desniveles en marcos de puertas exigen una evaluación profesional inmediata para descartar asentamientos en la edificación.
