Perú, febrero de 2025.- La innovación médica se ha convertido en un factor decisivo en la lucha contra el cáncer infantil, una enfermedad que no solo impacta la salud de los pacientes, sino también la estabilidad emocional y social de miles de familias. En América Latina y el Caribe, se estima que alrededor de 30 mil niños, niñas y adolescentes menores de 19 años son diagnosticados cada año con algún tipo de cáncer, lo que plantea importantes desafíos para los sistemas de salud de la región.
Según datos de la Organización Panamericana de la Salud, en el Perú el cáncer infantil más frecuente es la leucemia linfoblástica aguda (LLA), que representa el 26,3% de los casos diagnosticados en menores. En total, se registran aproximadamente 1.550 nuevos casos de cáncer pediátrico al año en el país, una cifra que subraya la necesidad de fortalecer la prevención, el diagnóstico oportuno y el acceso a tratamientos eficaces.
Desafíos persistentes en América Latina
Especialistas coinciden en que la mayoría de los cánceres pediátricos son potencialmente curables. Sin embargo, las tasas de mortalidad siguen siendo más elevadas en países de ingresos bajos y medianos debido a factores estructurales como la falta de información, el diagnóstico tardío y las limitaciones en el acceso a servicios especializados.
A estos retos se suman los altos costos de los tratamientos, la escasez de personal médico capacitado, así como la limitada disponibilidad de procedimientos de alta complejidad, entre ellos los trasplantes de médula ósea. Esta realidad condiciona las oportunidades de curación y recuperación de miles de niños en la región.
La relevancia de la detección temprana
La leucemia linfoblástica aguda infantil es una enfermedad en la que la médula ósea produce un exceso de linfocitos inmaduros, afectando el equilibrio normal de las células sanguíneas. Identificarla a tiempo resulta fundamental para iniciar un tratamiento adecuado y mejorar el pronóstico.
Entre las señales de alerta se encuentran la fatiga persistente, palidez, fiebre prolongada, moretones frecuentes, dolor óseo o abdominal e infecciones recurrentes. Ante la presencia de estos síntomas, los especialistas recomiendan acudir de inmediato a un centro de salud con atención oncológica pediátrica.
“Cuando se recibe un diagnóstico de LLA en un niño, es el inicio de un camino que requiere acompañamiento médico oportuno y acceso a terapias efectivas. La detección temprana incrementa de manera significativa las probabilidades de sobrevida y mejora la calidad de vida del paciente”, explica la doctora Mariana Corrochano, gerente médico de Adium Perú.
Innovación terapéutica y nuevas oportunidades
Tradicionalmente, la quimioterapia ha sido el tratamiento estándar inicial para la LLA. En muchos casos, este enfoque logra respuestas completas de hasta 85%, mientras que otros pacientes requieren tratamientos adicionales, como el trasplante de médula ósea.
No obstante, los avances científicos han permitido el desarrollo de terapias innovadoras y dirigidas, diseñadas para identificar y atacar células cancerígenas específicas, especialmente en pacientes de riesgo intermedio y alto. Estas nuevas alternativas buscan reducir recaídas, mejorar la calidad de vida y ofrecer mejores resultados clínicos en comparación con tratamientos convencionales.
Conciencia y futuro
Generar conciencia sobre la detección temprana del cáncer infantil y difundir información sobre cómo la innovación médica está transformando el abordaje de enfermedades como la LLA resulta esencial para cambiar el destino de miles de niños en el Perú. El fortalecimiento de la investigación, el acceso equitativo a tratamientos modernos y la educación en salud son pilares clave para avanzar hacia mejores tasas de curación y sobrevida.
La innovación, hoy más que nunca, se consolida como una aliada estratégica en la lucha contra el cáncer infantil, ofreciendo esperanza y nuevas oportunidades a pacientes y familias.
