Lima, setiembre de 2026.- El 78% de las personas con obesidad enfrenta problemas de salud emocional asociados al estigma de la enfermedad, una marca social que actúa como barrera sistémica en la atención médica, la educación y el ámbito laboral. Según datos difundidos por la farmacéutica Adium y especialistas en nutrición clínica, la discriminación vinculada al peso incrementa en un 32% el riesgo de desarrollar depresión y ansiedad.
El estigma del peso no funciona como un motivador para el cambio de hábitos, sino que genera aislamiento, baja autoestima y retraimiento social. A nivel global, la condición afecta a más de 1.900 millones de adultos, quienes a menudo enfrentan prejuicios basados en la falsa premisa de que el exceso de peso deriva de una falta de autodisciplina.
Un sesgo frecuente en la atención sanitaria
Marc Caballero Bartolí, nutricionista clínico y dietista del Hospital Clínic de Barcelona, advierte que el estigma de la enfermedad en pacientes con obesidad se encuentra muy presente en los entornos de salud. Un 74% de los pacientes reporta haberse sentido maltratado por profesionales sanitarios debido a sesgos negativos que los catalogan de perezosos o incumplidores.
Esta percepción provoca que las personas eviten o retrasen la consulta médica por miedo a ser juzgadas. Como consecuencia directas se generan retrasos en el diagnóstico de patologías graves y se dificulta el acceso a tratamientos oportunos.
La regulación biológica frente al mito de la voluntad
La evidencia científica demuestra que la obesidad está determinada por variables biológicas y genéticas fuera del control consciente del individuo. Los genes asociados a la ingesta de alimentos se expresan principalmente en el hipotálamo, la región cerebral encargada de regular el hambre y la saciedad.
En pacientes con grados severos de la enfermedad, las señales de hormonas como la leptina no llegan correctamente al cerebro. Cuando la señal de saciedad falla, el organismo genera una sensación de hambre biológica constante, por lo que atribuir el cuadro únicamente a la fuerza de voluntad ignora el funcionamiento endocrino y genético.
Lenguaje centrado en la persona para reducir el sesgo
La discriminación por peso actúa como un factor de estrés crónico que eleva los niveles de cortisol e incrementa la inflamación sistémica. Ante este escenario, la Federación Mundial de la Obesidad promueve el uso del lenguaje centrado en la persona para eliminar adjetivos calificativos, sustituyendo expresiones como paciente obeso por persona con obesidad.
La modificación de la narrativa pública y médica busca facilitar el diálogo sin culpa ni vergüenza. El abordaje integral de la enfermedad puede incluir orientación nutricional, actividad física, soporte psicológico, farmacoterapia aprobada o intervenciones quirúrgicas, siempre bajo evaluación profesional.
En esa línea, el laboratorio Adium impulsa la campaña Hablar te quita un peso de encima, una iniciativa enfocada en promover conversaciones médicas informadas, respetuosas y libres de juicio social.
