Lima, marzo de 2026.- El aumento de las temperaturas durante la temporada de verano trae consigo no solo días más largos y actividades al aire libre, sino también un incremento de los riesgos para la salud asociados a la deshidratación y a una mala alimentación. Especialistas advierten que el calor intenso, sumado a hábitos alimentarios inadecuados y a una hidratación insuficiente, puede derivar en cuadros que van desde malestares leves hasta consultas de emergencia por infecciones gastrointestinales y descompensaciones.
Durante los meses de verano, es común que muchas personas modifiquen su rutina diaria, improvisen comidas o reemplacen el agua por bebidas azucaradas o refrescos. Esta combinación, señalan los expertos, afecta directamente el equilibrio del organismo y aumenta el riesgo de complicaciones, especialmente en niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
Deshidratación en verano: un riesgo subestimado
“Muchas personas esperan a sentir sed para hidratarse, pero la sed ya es un signo de deshidratación. En verano necesitamos anticiparnos”, explica Jenny García, jefa de Nutrición a Domicilio de SANNA División Ambulatoria. Según la especialista, uno de los errores más frecuentes en esta temporada es no mantener una hidratación constante, especialmente en jornadas de alta exposición al sol o actividad física.
La deshidratación no solo genera cansancio o malestar general, sino que también puede afectar la concentración, el rendimiento físico y el funcionamiento del sistema digestivo. En casos más severos, puede provocar mareos, desmayos y complicaciones que requieren atención médica inmediata.
Señales de alerta que no deben ignorarse
Identificar a tiempo los síntomas de deshidratación es clave para evitar consecuencias mayores. Entre las principales señales de alerta se encuentran:
- Orina oscura o escasa
- Fatiga persistente
- Dolor de cabeza
- Sed intensa
- Sensación de debilidad o mareos
Ante la presencia de estos síntomas, los especialistas recomiendan incrementar de inmediato el consumo de líquidos y, de ser necesario, acudir a un profesional de la salud.
Hidratación personalizada: más allá de los “8 vasos al día”
La recomendación tradicional de beber ocho vasos de agua diarios puede servir como referencia general, pero no sustituye una hidratación personalizada. Factores como el peso corporal, el nivel de actividad física y la exposición al calor influyen directamente en la cantidad de líquidos que una persona necesita.
García sugiere complementar el consumo de agua con frutas y vegetales de alto contenido hídrico, como:
- Sandía
- Melón
- Mandarina
- Papaya
- Pepino
- Lechuga
Estos alimentos no solo aportan líquidos, sino también vitaminas y minerales esenciales para el organismo, contribuyendo a mantener un adecuado equilibrio durante los días de mayor calor.
Alimentación equilibrada: evitar extremos en verano
Otro error común en esta temporada es reducir la alimentación únicamente a frutas y ensaladas, bajo la creencia de que son suficientes para cubrir las necesidades nutricionales. Si bien estos alimentos son importantes, no aportan por sí solos todos los nutrientes que el cuerpo requiere.
La especialista recomienda seguir el esquema del “plato saludable”, que permite mantener una alimentación equilibrada incluso en verano:
- 50 % del plato: vegetales variados
- 25 % del plato: carbohidratos como arroz, papa, quinua o menestras
- 25 % del plato: proteínas como pollo, pescado, huevo o legumbres
“El problema no es el arroz, sino el exceso. Cuando no hay control de porciones, el excedente se almacena como grasa”, explica García. Mantener las proporciones adecuadas ayuda a prevenir el aumento de peso y a evitar desórdenes digestivos.
Planificación de comidas y cadena de frío
Improvisar las comidas, saltarse horarios de alimentación o abusar de productos ultraprocesados eleva significativamente el riesgo de infecciones gastrointestinales, especialmente cuando no se respeta la cadena de frío. En verano, los alimentos se descomponen con mayor rapidez, por lo que es fundamental:
- Planificar las comidas con anticipación
- Conservar adecuadamente los alimentos refrigerados
- Evitar consumir productos expuestos al calor por largos periodos
Estas medidas simples pueden prevenir cuadros de diarrea, vómitos y otros problemas digestivos frecuentes en esta época del año.
Un verano saludable depende de hábitos diarios
La combinación de planificación, hidratación constante y control de porciones puede marcar la diferencia entre disfrutar de un verano saludable o enfrentar complicaciones que afecten la calidad de vida. “Cuidar la alimentación y la hidratación es la mejor manera de proteger la salud y disfrutar plenamente la temporada”, concluye la especialista de SANNA División Ambulatoria.
