Lima, febrero de 2026.- El Congreso de la República del Perú aprobó este martes la destitución del presidente interino José Jerí, tras una votación de censura que volvió a poner en evidencia la fragilidad institucional del país, a menos de dos meses de las elecciones generales. La decisión marca un nuevo episodio de inestabilidad política en un escenario ya tensionado por denuncias, cuestionamientos éticos y una profunda desconfianza ciudadana hacia las autoridades.
La moción fue aprobada por amplia mayoría, luego de un debate que se extendió por varias horas y en el que distintas bancadas coincidieron en señalar una “inconducta funcional” y falta de idoneidad para el cargo por parte de José Jerí, quien asumió la Presidencia de manera transitoria tras la salida de Dina Boluarte en octubre de 2025.
Una votación que redefine el escenario político
El resultado de la sesión plenaria significó la salida inmediata de Jerí no solo de la Presidencia de la República, sino también de la Presidencia del Congreso, cargo que ocupaba y que lo colocó en la línea de sucesión constitucional. Con ello, el Parlamento deberá elegir en las próximas horas a un nuevo titular del Legislativo, quien asumirá automáticamente la conducción del Ejecutivo hasta que se concrete el cambio de mando tras los comicios previstos para abril.
Durante el debate, legisladores de distintas tendencias coincidieron en que la permanencia de Jerí se había vuelto insostenible, tanto por las investigaciones en curso como por el impacto político de sus decisiones. Desde la oposición, se sostuvo que el país no podía afrontar el proceso electoral con un mandatario interino debilitado y cuestionado.
Denuncias, reuniones y pérdida de respaldo
Entre los principales argumentos expuestos para justificar la censura figuran presuntas irregularidades administrativas, cuestionamientos a nombramientos realizados durante su gestión y reuniones no registradas con empresarios extranjeros, revelaciones que fueron ampliamente difundidas en las últimas semanas y que deterioraron su respaldo político.
Aunque Jerí negó en reiteradas ocasiones haber incurrido en actos ilegales, el avance de las investigaciones y la presión mediática aceleraron el distanciamiento incluso de sectores que inicialmente habían respaldado su designación. A ello se sumó una baja aprobación ciudadana, reflejada en sondeos recientes que mostraban un alto nivel de rechazo a su breve mandato.
Impacto institucional y reacción ciudadana
La destitución ocurre en un contexto de fatiga social frente a la sucesión constante de presidentes y a la incapacidad del sistema político para ofrecer estabilidad. Analistas advierten que este nuevo cambio en el Ejecutivo refuerza la percepción de un país atrapado en una crisis estructural, donde los mecanismos de control político se activan con frecuencia, pero sin resolver los problemas de fondo.
En las calles y en redes sociales, la reacción ha sido mixta. Mientras algunos sectores consideran que la censura era necesaria para preservar estándares mínimos de gobernabilidad, otros expresan preocupación por la imagen internacional del Perú y por el impacto que la incertidumbre política pueda tener en la economía y la inversión.
Lo que viene hasta las elecciones
Con la salida de Jerí, el Congreso deberá actuar con rapidez para garantizar una transición ordenada. La elección de una nueva Mesa Directiva será clave para asegurar la continuidad del Estado y evitar un vacío de poder en un momento decisivo.
De cara a las elecciones generales, el reto será ofrecer señales de estabilidad y neutralidad política, en un país que observa con escepticismo a sus instituciones, pero que mantiene la expectativa de que el proceso electoral permita cerrar, al menos parcialmente, un ciclo prolongado de crisis.
Con información de Infobae (español) y CNN en Español (español).
