Lima, septiembre de 2026.- En el marco del Día Mundial de la Agricultura, el sector agropecuario peruano reafirma su posición como pilar fundamental para la seguridad alimentaria, el empleo y la competitividad económica del país. Según cifras oficiales del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), la actividad agropecuaria registró un crecimiento del 4.8% al cierre de 2025, impulsada por un récord en las agroexportaciones que superaron los US$ 15 mil millones.
A pesar de estas cifras históricas, la agroindustria y la agricultura familiar enfrentan retos inmediatos vinculados a la inestabilidad climática, lo que exige acelerar la implementación de prácticas de adaptación y soluciones agronómicas preventivas.
Desafíos climáticos y alertas del ENFEN para el periodo 2026-2027
El campo peruano opera bajo un escenario ambiental caracterizado por anomalías térmicas e inestabilidad hídrica. La Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno «El Niño» (ENFEN) mantiene activa la Alerta de El Niño Costero, proyectando temperaturas por encima del promedio en la zona costera.
Asimismo, las previsiones para el verano 2026-2027 señalan una marcada variabilidad hídrica:
- Zonas norte y centro: Probabilidad de exceso de precipitaciones fluviales.
- Región andina sur: Riesgo de déficit hídrico y sequías prolongadas.
Esta disparidad meteorológica dificulta la planificación de las campañas agrícolas, compromete el rendimiento de los suelos y presiona la disponibilidad de recursos hídricos para el consumo nacional y de exportación.
Innovación científica y capacitación técnica en el campo
Frente a la vulnerabilidad climática, especialistas del sector señalan que el crecimiento agrícola debe sostenerse en la eficiencia operativa y el manejo sustentable. «El verdadero desafío del agro nacional trasciende la necesidad de aumentar los volúmenes de producción. Se trata de asegurar su viabilidad en un entorno ambiental impredecible», afirmó Flavia Zuleta, Gerente de Soluciones para la Agricultura en BASF Peruana.
En esa línea, empresas del sector privado como BASF vienen ejecutando iniciativas de formación técnica mediante programas como Stewardship. Esta plataforma capacita a productores agrícolas a nivel nacional en buenas prácticas de cultivo, uso seguro de tecnologías fitosanitarias, empleo adecuado de equipos de protección personal y gestión responsable de envases vacíos para mitigar el impacto ambiental.
La articulación entre el conocimiento ancestral de los agricultores, la investigación científica y la transferencia tecnológica resulta determinante para preservar la productividad agrícola y garantizar el abastecimiento de alimentos en el mercado peruano e internacional.
