Lima, septiembre de 2026.- Los accidentes domésticos pueden ocurrir en cuestión de segundos dentro del hogar, especialmente durante las etapas en que los menores exploran su entorno. Caídas, quemaduras, atragantamientos, cortes e intoxicaciones son algunos de los eventos más frecuentes. Ante estas situaciones, los especialistas remarcan que responder con rapidez exige mantener la calma, identificar la gravedad del cuadro y evitar maniobras inadecuadas que puedan agravar las lesiones. En el Perú, frente a cualquier evento grave, se debe contactar de inmediato a los Bomberos (116) o al SAMU (106).
La Mg. María Belén Castillo, jefa académica de Enfermería Técnica del Instituto Carrión, enfatiza la importancia de actuar con prudencia:
«Después de una caída importante, no debemos levantar o mover bruscamente al niño si existe la posibilidad de una lesión en la cabeza, cuello o columna. Si presenta pérdida de conocimiento, convulsiones, vómitos, problemas para caminar o hablar, sangrado importante o salida de líquido por la nariz u oídos, debe ser evaluado por un profesional. Incluso si inicialmente parece estar bien, cualquier cambio en su comportamiento después de un golpe debe tomarse en cuenta».
Protocolos de actuación según el tipo de accidente
El manejo inicial de cada eventualidad requiere seguir pautas específicas de primeros auxilios para niños en el hogar recomendadas por los profesionales de la salud:
- Quemaduras: colocar la zona afectada bajo agua fresca corriente durante 20 minutos. No se deben aplicar remedios caseros, ni retirar por la fuerza la ropa adherida a la piel, ni romper las ampollas. Mientras se enfría la quemadura, es preciso abrigar el resto del cuerpo del menor.
- Atragantamiento: si el niño tose con fuerza o emite sonidos, se debe estimular la tos bajo supervisión. Si no puede hablar, llorar ni respirar, se debe solicitar ayuda de emergencia. Siguiendo las recomendaciones de la American Heart Association, en mayores de un año se alternan cinco golpes en la espalda con cinco compresiones abdominales; en lactantes, cinco golpes en la espalda con cinco compresiones torácicas. Se prohíbe realizar compresiones abdominales en lactantes o introducir los dedos a ciegas en la cavidad oral. Si el paciente pierde el conocimiento, se debe iniciar la reanimación cardiopulmonar (RCP) si se cuenta con el entrenamiento.
- Cortaduras y heridas: aplicar presión directa sobre la lesión con una gasa o paño limpio durante varios minutos sin retirarlo constantemente. Si la herida es profunda, presenta bordes separados, no detiene el sangrado, contiene un objeto incrustado o proviene de una mordedura, requiere atención médica inmediata.
- Intoxicaciones y descargas eléctricas: ante la ingesta de sustancias nocivas o fármacos, se debe identificar el producto, conservar el envase y buscar asistencia especializada sin provocar el vómito ni administrar líquidos como leche o limón. En caso de electrocución, se debe interrumpir el suministro eléctrico antes de tocar al menor y verificar su estado respiratorio.
Elementos esenciales del botiquín familiar
Para responder de forma oportuna, el Instituto Carrión recomienda implementar un botiquín de primeros auxilios provisto de gasas estériles, vendas, curitas, cinta médica, guantes descartables, suero fisiológico, termómetro, tijera de punta roma y compresas frías, además de una lista visible con los teléfonos de emergencia e información médica sobre alergias o tratamientos del niño.
«Los primeros auxilios no consisten en hacer muchas cosas, sino en hacer lo correcto y evitar maniobras que puedan empeorar la situación. Un buen botiquín ayuda, pero una familia informada y preparada, mucho más», concluye la especialista del Instituto Carrión.
