Lima, mayo de 2026.- Según las estadísticas oficiales del Ministerio del Ambiente, en el territorio nacional se generan anualmente más de nueve millones de toneladas de residuos sólidos, de los cuales cerca del 78% posee las propiedades necesarias para ser aprovechado, valorizado y reincorporado como insumo directo dentro de las cadenas productivas. En el marco del Día Mundial del Reciclaje, este potencial adquiere un valor estratégico fundamental para el sector de la infraestructura, donde la implementación práctica de la economia circular en la construcción permite mitigar el impacto ambiental, optimizar costos y reducir la huella de carbono institucional.
El diseño como base del ciclo constructivo
«En la construcción, la gestión eficiente de residuos ha dejado de ser un aspecto complementario para convertirse en un criterio clave de operación. Desde la planificación de materiales hasta su reutilización y valorización, cada decisión influye no solo en la huella ambiental de los proyectos, sino también en su eficiencia. El reto es seguir avanzando hacia un enfoque de economía circular, donde los residuos pasen a ser recursos», afirmó Gabriel Mansilla, Superintendente de Cambio Climático de Cementos Pacasmayo.
La integración de criterios ecológicos desde las fases iniciales de diseño y modelado de una obra permite prever el volumen de residuos y organizar su reducción o reutilización futura. Este enfoque consiste en la selección rigurosa de insumos de bajo impacto ambiental y en proyectar estructuras modulares concebidas para facilitar su posterior desmontaje o reciclaje estructural, evitando que terminen en vertederos informales.
Materias primas alternativas e innovación en obra
La reincorporación de desechos procedentes de otras industrias como insumos de fabricación representa una de las rutas más efectivas para consolidar la economía circular en la construcción. En esa línea, Cementos Pacasmayo incrementó el consumo de materias primas alternativas de 75,284.94 toneladas en 2024 a 90,709.84 toneladas en 2025, incorporando materiales como polvo de filtro de horno y escorias en la fabricación de cemento. Esta práctica permite reincorporar residuos al ciclo productivo, reducir el uso de recursos tradicionales y disminuir la huella de carbono de los productos.
Por otro lado, el despliegue de soluciones tecnológicas en el mismo lugar de la edificación resulta indispensable para mejorar la eficiencia operativa. La implementación de soluciones que reduzcan la generación de residuos durante los procesos constructivos permite mejorar la eficiencia operativa y minimizar el impacto ambiental de las obras. Por ejemplo, la compañía cuenta con el EcoSaco, un innovador empaque que se disgrega directamente en la mezcladora de concreto estilo trompo. Cuando se utiliza correctamente, esta solución permite reducir el volumen de residuos en obra, mantener espacios de trabajo más limpios y lograr que hasta el 70% del casco de una construcción pueda ejecutarse de manera más respetuosa con el ambiente.
Gestión integral y responsabilidad compartida
Contar con estrategias para la segregación, reutilización, reciclaje y valorización de residuos industriales es fundamental para avanzar hacia un modelo de economía circular. La medición y trazabilidad de estos procesos permiten identificar oportunidades de mejora e incrementar el aprovechamiento de materiales. Acorde a este compromiso, la cementera norteña gestionó durante 2025 más de 2000 toneladas de residuos a través de iniciativas de reciclaje, valorización, comercialización y reúso.
Asimismo, desde 2018 sus oficinas de Lima mantienen un convenio con la Asociación de Ayuda al Niño Quemado (ANIQUEM), mediante el cual entregan residuos reciclables cuyo valor generado contribuye a cofinanciar la rehabilitación integral de niños y adolescentes sobrevivientes de quemaduras de escasos recursos a nivel nacional, demostrando que la sostenibilidad ambiental también genera un impacto social directo e invaluable.
