Lima, febrero de 2026.- Durante la temporada de verano, miles de familias y grupos de amigos se trasladan a las playas de la costa peruana para disfrutar del sol y el mar. Sin embargo, este periodo también suele registrar un incremento de situaciones de inseguridad, principalmente robos y pérdidas, muchas veces provocadas por descuidos que se repiten año tras año.
La combinación de playas abarrotadas, distracción, exceso de confianza y pertenencias expuestas convierte a los veraneantes en blancos fáciles para personas que aprovechan cualquier oportunidad. Identificar los errores más frecuentes y saber cómo evitarlos resulta clave para reducir riesgos y disfrutar de un verano con mayor tranquilidad.
Para Cecilia Soto, gerenta de Comunicaciones y Marca de Verisure, la sensación de relajo característica de esta época puede generar una falsa percepción de seguridad, sobre todo entre quienes pasan largas temporadas en zonas costeras. “El exceso de confianza abre una brecha que facilita situaciones de robo o riesgo”, advierte. A continuación, comparte los seis errores más comunes que se cometen en las playas y recomendaciones prácticas para prevenirlos.
Errores frecuentes que aumentan la inseguridad en las playas
Dejar las pertenencias solas al ingresar al mar
Uno de los descuidos más habituales es dejar celulares, billeteras, mochilas o llaves sin supervisión mientras se ingresa al mar. En playas concurridas de Lima y del norte del país, este es uno de los métodos de robo más frecuentes.
Si se acude en grupo, lo ideal es organizar turnos para vigilar las pertenencias. En caso contrario, se recomienda llevar los objetos de valor en bolsos pequeños y resistentes al agua. También es aconsejable ubicarse cerca de zonas con presencia de personal municipal o salvavidas.
Llevar objetos de valor innecesarios
Asistir a la playa con joyas, relojes costosos o grandes sumas de dinero incrementa considerablemente el riesgo. Muchos robos ocurren simplemente porque los objetos están a la vista.
La recomendación es llevar solo lo indispensable: documento de identidad, efectivo limitado, celular y, de ser necesario, una batería externa. Utilizar un bolso discreto, mantenerlo siempre cerrado y colocarlo bajo la toalla ayuda a reducir su visibilidad.
Confiar en desconocidos para cuidar las cosas
Pedir a personas desconocidas que vigilen las pertenencias puede resultar riesgoso, especialmente en playas con alta rotación de visitantes. Aunque parezca un gesto solidario, esta práctica expone a pérdidas innecesarias.
Lo más seguro es priorizar el cuidado dentro del propio grupo y mantener siempre los objetos a la vista. En playas muy concurridas, conviene ubicarse cerca de familias o grupos estables y evitar delegar esta responsabilidad a terceros.
Seguridad personal y del entorno
Descuidar a niños y adultos mayores
En playas abiertas y muy concurridas, es común que los niños se alejen sin que los adultos lo noten, generando situaciones de angustia y riesgo. Para prevenirlo, es importante establecer puntos de encuentro visibles, mantener contacto visual permanente y asignar a un adulto responsable de la supervisión.
En el caso de niños pequeños, pueden utilizarse pulseras o tarjetas con datos de contacto. Para los adultos mayores, es recomendable portar el celular de forma visible y accesible.
Permanecer en la playa al atardecer o en zonas poco iluminadas
A medida que cae la tarde, algunas playas registran menor presencia de personas y vigilancia, lo que incrementa la probabilidad de incidentes. Por ello, es clave planificar el retorno antes de que anochezca, evitar zonas alejadas o con poca iluminación y retirarse siempre en grupo, manteniendo atención al entorno.
Dejar la casa de playa sin medidas de seguridad
Muchas casas de playa permanecen desocupadas por días o incluso semanas. Esta ausencia prolongada, sumada a rutinas predecibles de ingreso y salida, las convierte en objetivos atractivos para la delincuencia.
Antes de regresar a la ciudad, se debe asegurar puertas y ventanas, coordinar revisiones periódicas y considerar sistemas de alarmas monitoreadas las 24 horas. Soluciones como ZeroVision de Verisure permiten actuar de forma inmediata ante un intento de ingreso no autorizado, ya que despliegan un humo denso no tóxico que reduce la visibilidad dentro del inmueble mientras se activa el protocolo de respuesta.
Un verano más seguro empieza con la prevención
La inseguridad en las playas no siempre responde a hechos imprevisibles. En muchos casos, evitar errores comunes y adoptar medidas básicas de prevención puede marcar la diferencia entre una jornada tranquila y una experiencia negativa. Mantener la atención, reducir los descuidos y planificar con anticipación permite disfrutar del verano con mayor seguridad y confianza.
