Lima, febrero de 2025.- En un contexto donde la sostenibilidad adquiere un rol cada vez más relevante para el desarrollo del país, persiste el reto de explicar estos conceptos de forma simple, cercana y útil para la ciudadanía. Hoy, comprender qué significa realmente el desarrollo sostenible no solo influye en los hábitos cotidianos, sino también en la manera en que las personas evalúan los proyectos de inversión que se ejecutan en sus territorios. En ese marco, un estudio nacional de la campaña Saber Para Crecer revela que el 78% de los peruanos exige que las empresas publiquen reportes ambientales obligatorios, una señal clara de una ciudadanía cada vez más informada y exigente.
El desarrollo sostenible se sostiene sobre tres pilares fundamentales: el social, el ambiental y el económico. Estos principios buscan equilibrar el crecimiento productivo con la protección del entorno y el bienestar de las comunidades. Sin embargo, los resultados del estudio evidencian que, para una parte importante de la población, este equilibrio aún no se percibe en la práctica.
Proyectos de inversión y percepción ciudadana
De acuerdo con el estudio nacional de percepciones sobre inversión, sostenibilidad y transparencia, el 77% de los peruanos considera que los proyectos mineros suelen generar daños ambientales. Esta percepción también se extiende a otros sectores productivos: el 68% opina lo mismo del sector pesquero y el 60% de los proyectos de infraestructura. Estas cifras reflejan que la sostenibilidad ambiental se ha convertido en una de las principales preocupaciones ciudadanas frente al desarrollo económico.
Más allá de los impactos ambientales, el componente social también genera inquietud. Más del 70% de los peruanos considera que los proyectos de inversión afectan negativamente a las comunidades locales, especialmente en actividades extractivas como la minería y la pesca. Esta visión crítica evidencia una demanda creciente por modelos de desarrollo más responsables, que integren a las poblaciones locales y consideren los efectos a largo plazo.
La sostenibilidad en la vida cotidiana
En la práctica, el concepto de sostenibilidad se traduce en decisiones diarias que conectan directamente con las expectativas ciudadanas. El uso eficiente del agua, la correcta gestión de residuos, la movilidad responsable o la protección de los ecosistemas son acciones concretas que reflejan una mayor conciencia ambiental.
Estas prácticas no solo responden a una preocupación individual, sino que se vinculan con una mirada más amplia sobre el impacto de los grandes proyectos de inversión. Para la ciudadanía, la sostenibilidad no es un concepto abstracto, sino un criterio para evaluar si una actividad económica contribuye al bienestar colectivo o genera riesgos para el entorno y la calidad de vida.
Transparencia y monitoreo ciudadano
Comprender los principios del desarrollo sostenible también permite aplicar estos criterios al monitoreo ciudadano de proyectos mineros, pesqueros o de infraestructura. El estudio revela que el 71% de la población demanda información clara sobre los beneficios o compensaciones que reciben las comunidades afectadas, mientras que el 78% exige reportes ambientales obligatorios.
Estos datos muestran que la sostenibilidad no es solo un ideal, sino un conjunto de exigencias concretas que la ciudadanía espera ver cumplidas. La publicación de reportes ambientales, sociales y económicos se convierte así en una herramienta clave para generar confianza y facilitar la participación informada de la población.
Desde esta perspectiva, el conocimiento en sostenibilidad fortalece la vigilancia comunitaria. Permite a los ciudadanos evaluar si un proyecto protege los recursos locales, cumple con estándares ambientales y sociales, o presenta riesgos que deben ser advertidos y reportados. De esta manera, la sostenibilidad se transforma en un instrumento práctico para una participación ciudadana más activa y efectiva.
El desafío del acceso a la información
Pese al creciente interés ciudadano, el acceso a información clara y comprensible sigue siendo un desafío. Aunque más del 80% de los peruanos cree que existe información sobre los impactos ambientales y sociales de los proyectos, cerca de la mitad considera que no es fácil encontrarla o entenderla. Esta brecha limita el ejercicio del monitoreo ciudadano desde una perspectiva sostenible y reduce la capacidad de las personas para tomar decisiones informadas.
La complejidad técnica de muchos informes y la falta de canales accesibles dificultan que la información llegue de manera efectiva a la ciudadanía. En este escenario, la transparencia no solo implica publicar datos, sino también presentarlos de forma clara, oportuna y comprensible.
Iniciativas para una sostenibilidad más accesible
Con el objetivo de cerrar esta brecha informativa, la campaña Saber Para Crecer impulsa iniciativas orientadas a acercar datos y análisis a la población. A través de su plataforma digital MiRegiónMiData, la campaña busca ofrecer información clara y accesible sobre proyectos de inversión, impactos ambientales y sociales, promoviendo una comprensión práctica de la sostenibilidad.
Basada en datos y en su estudio nacional de percepciones, esta iniciativa fomenta un monitoreo público activo e informado, invitando a la ciudadanía a ejercer su rol y contribuir al desarrollo responsable de sus regiones. En un país diverso y con grandes desafíos ambientales y sociales, la sostenibilidad desde cero comienza con información clara, participación ciudadana y transparencia efectiva.
