Lima, febrero de 2026.- Más de 200 mil árboles de quenual fueron sembrados en cabeceras de cuenca del Valle Fortaleza como parte de un proceso de siembra y cosecha de agua que busca recuperar la regulación hídrica del territorio y asegurar la disponibilidad del recurso para la agricultura y las futuras generaciones. La iniciativa es impulsada por el Grupo Impulsor del Valle Fortaleza, en articulación con comunidades altoandinas, usuarios agrícolas y aliados estratégicos.
La intervención se desarrolla en los territorios de Cajacay, Huambo, Ichoca, Raquia, Yamor y Pararín, integrando esfuerzos de la parte alta y baja de la cuenca. En el proceso participan el Comité de Regantes Anta–Rinconada, la Junta de Usuarios del Valle Fortaleza, la Cooperativa PURIFOR, así como las empresas Antamina y AIPSA Paramonga, consolidando un enfoque de corresponsabilidad territorial.
Recuperación hídrica ante una cuenca agotada
La cuenca del río Fortaleza fue declarada agotada en 2017 por la Autoridad Nacional del Agua, situación que evidenció la necesidad de adoptar medidas estructurales para garantizar la sostenibilidad del recurso. Frente a este escenario, en 2023 actores de la parte baja del valle promovieron la creación de un espacio articulador que permitió iniciar un diálogo con las comunidades altoandinas, reconociendo que la regulación del agua depende en gran medida de la conservación de las cabeceras de cuenca.
Este proceso de entendimiento sentó las bases para una intervención de largo plazo. En 2025, el Grupo Impulsor se formalizó con una hoja de ruta técnica, metas definidas y compromisos compartidos, priorizando soluciones basadas en la naturaleza y el conocimiento local.
Viveros forestales y fortalecimiento técnico
Como parte del proceso, se habilitaron los viveros forestales “Tunku Mache”, en Huambo, y “Chupancayan”, en Cajacay. En estos espacios se desarrollaron labores de recolección y repique de esquejes, producción de plantones de quenual y manejo técnico forestal, con el objetivo de asegurar la calidad y supervivencia de las especies en zonas altoandinas.
El quenual es reconocido como una especie clave para la infiltración, retención y regulación hídrica, además de contribuir a la recuperación de suelos y a la resiliencia de los ecosistemas de altura frente al cambio climático.
Cultura, comunidad y reforestación
Un hito relevante del proceso fue la realización del Primer Festival del Quenual “Quenua Muruy, Yaku Shamuy”, llevado a cabo el 16 de diciembre de 2025 en el sector Taura de la Comunidad Campesina de Cajacay. La actividad combinó prácticas culturales con jornadas de plantación, reforzando el valor simbólico y ambiental del quenual y fortaleciendo el compromiso comunitario con la conservación del agua.
Durante la campaña 2025–2026, las jornadas de siembra se intensificaron en Cajacay y Huambo, con participación activa de las comunidades de Ichoca, Raquia, Yamor y Pararín, así como de usuarios agrícolas de la parte baja del valle. Este trabajo conjunto permitió avanzar de manera sostenida hacia la meta trazada.
Meta: 400 hectáreas reforestadas
El Grupo Impulsor ha establecido como objetivo la reforestación de 400 hectáreas con quenuales en cabeceras de cuenca, consolidando un modelo de gestión sostenible del agua basado en planificación técnica, articulación interinstitucional y participación comunitaria.
El proceso cuenta con el acompañamiento técnico de Antamina, que brinda apoyo en la producción de plantones, provisión de esquejes, materiales para viveros y cercos de protección. La ejecución y el cuidado directo de las áreas forestadas están a cargo de las comunidades, asegurando apropiación local y sostenibilidad en el tiempo.
Las intervenciones se orientan de acuerdo con el inventario hídrico del Valle Fortaleza, aprobado por la Autoridad Nacional del Agua, lo que permite priorizar zonas estratégicas y maximizar el impacto en la regulación del recurso.
Articulación multiactor y continuidad del proceso
En el marco de la iniciativa, también se desarrolló el I Encuentro Multiactor por la Siembra y Cosecha de Agua – Valle Fortaleza, espacio en el que se reconoció el compromiso de los actores involucrados y se reafirmó la continuidad del proceso como una estrategia clave para enfrentar la escasez hídrica.
Con esta experiencia, el Valle Fortaleza avanza en la recuperación de sus cabeceras de cuenca y fortalece un modelo de articulación territorial orientado a asegurar la disponibilidad del agua para la agricultura, los ecosistemas y las futuras generaciones. El mensaje que sintetiza este esfuerzo es claro: agua sin fronteras en el Valle Fortaleza.
