Glaucoma en el Perú: el ladrón silencioso de la vista que causa ceguera irreversible

Ojo

Lima, febrero de 2026.- El glaucoma es una de las principales causas de ceguera irreversible en el Perú y, paradójicamente, una de las menos detectadas a tiempo. No produce dolor ni síntomas evidentes en sus etapas iniciales y, cuando la persona nota cambios en su visión, el daño suele ser avanzado. De acuerdo con el Ministerio de Salud, la mayoría de pacientes desconoce que padece esta enfermedad, a pesar de que se estima que alrededor del 5% de la población mayor de 40 años la presenta.

Esta falta de detección temprana convierte al glaucoma en una amenaza silenciosa para la salud visual, especialmente en un país donde el acceso a controles oftalmológicos regulares aún es limitado en varias regiones.

¿Qué es el glaucoma y por qué causa pérdida de la visión?

El glaucoma se produce cuando se daña el nervio óptico, estructura encargada de transmitir la información visual del ojo al cerebro. Este daño suele estar asociado a un aumento de la presión intraocular, que ocurre cuando el líquido interno del ojo no drena de manera adecuada.

“El problema es que este proceso no genera molestias. La persona puede seguir con su vida normal sin notar que su visión se está deteriorando de forma progresiva”, explica el doctor Waldo Loayza Gamboa, presidente de la Sociedad Peruana de Glaucoma. Cuando el nervio óptico se ve afectado, la pérdida visual que se produce es permanente y no puede recuperarse.

El tipo de glaucoma más frecuente en el Perú

En el país, el glaucoma primario de ángulo abierto es el más común. Su principal característica es que pasa inadvertido en las primeras etapas. El paciente comienza a perder la visión periférica o lateral de manera gradual, como si el campo visual se fuera cerrando hacia el centro, generando una visión en “túnel”.

Este proceso suele afectar ambos ojos, aunque avanza con mayor rapidez en uno de ellos, lo que dificulta aún más su detección temprana. Por esta razón, muchas personas acuden al oftalmólogo cuando la visión central ya está comprometida y las opciones de control son más limitadas.

Factores de riesgo que no deben ignorarse

Si bien cualquier persona puede desarrollar glaucoma, existen factores que incrementan significativamente el riesgo. Entre los principales se encuentran:

  • Tener más de 40 años.
  • Contar con antecedentes familiares, como padres o hermanos con glaucoma.
  • Personas con ascendencia africana o hispánica.
  • Pacientes con hipertensión ocular.

En el Perú, las regiones más afectadas son la sierra y la selva, donde la alta ruralidad, la falta de especialistas y la limitada infraestructura de salud dificultan el diagnóstico oportuno. Esta realidad refuerza la necesidad de campañas de prevención y acceso a controles oftalmológicos periódicos.

¿Cómo se diagnostica el glaucoma?

El diagnóstico del glaucoma es sencillo y no genera dolor. Un examen oftalmológico completo permite identificar la enfermedad incluso antes de que el paciente perciba síntomas. Entre las pruebas más utilizadas se encuentran:

  • Evaluación de la agudeza visual, para medir la capacidad de ver con claridad.
  • Tonometría, que permite medir la presión intraocular.
  • Oftalmoscopía, mediante la cual el especialista evalúa el estado del nervio óptico.
  • Campimetría o examen de campo visual, que detecta pérdidas de visión lateral que el paciente no suele notar.
  • Tomografía de coherencia óptica, que ofrece imágenes detalladas del nervio óptico y permite evaluar su daño.

Estas pruebas, realizadas de forma conjunta, permiten confirmar o descartar la presencia de la enfermedad y definir el tratamiento más adecuado.

Tratamientos disponibles para controlar la enfermedad

El glaucoma no tiene cura, pero sí puede controlarse y ralentizar su progresión si se detecta a tiempo. El tratamiento se define según el estadio de la enfermedad y las características del paciente. Entre las opciones más comunes se encuentran:

  • Gotas oftálmicas, que ayudan a reducir la presión ocular al disminuir la producción del líquido interno del ojo o mejorar su drenaje.
  • Tratamiento con láser, como la trabeculoplastía láser selectiva, un procedimiento ambulatorio que mejora la salida del líquido ocular cuando las gotas no son suficientes.
  • Cirugía de filtración, que crea una nueva vía para el drenaje del líquido y permite regular la presión intraocular.
  • Implante de conductos de drenaje, utilizados para facilitar la salida del exceso de líquido.
  • Cirugía mínimamente invasiva, una alternativa moderna con menor riesgo y tiempos de recuperación más cortos.

La detección temprana, la mejor defensa

El glaucoma avanza sin dar señales de alerta y no puede prevenirse; sin embargo, su detección precoz es clave para evitar la ceguera. Un chequeo oftalmológico anual, especialmente a partir de los 40 años o si existen factores de riesgo, puede marcar la diferencia.

Cuidar la salud visual no solo mejora la calidad de vida, sino que permite conservar la independencia y el bienestar a largo plazo. En el caso del glaucoma, una revisión a tiempo puede salvar la vista.

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