Lima, febrero de 2026.- La detección temprana del cáncer es uno de los factores más determinantes para mejorar el pronóstico y ampliar las posibilidades de tratamiento. Aun así, muchas personas desconocen qué exámenes para detectar el cáncer existen, cuándo deben realizarse y por qué no es necesario esperar a presentar síntomas para someterse a estas pruebas. La evidencia médica es clara: identificar la enfermedad en etapas iniciales puede marcar una diferencia decisiva en la supervivencia y calidad de vida de los pacientes.
La detección temprana como estrategia de prevención
Los exámenes de detección cumplen un rol preventivo fundamental, ya que permiten identificar alteraciones biológicas antes de que el cáncer se manifieste clínicamente. Esta estrategia resulta especialmente relevante en personas con factores de riesgo, como antecedentes familiares, enfermedades crónicas o exposición prolongada a sustancias carcinógenas.
“Los exámenes de detección no buscan confirmar de inmediato la presencia de cáncer, sino alertar sobre posibles alteraciones que requieren seguimiento médico oportuno”, explica Miguel Purizaca Navarro, docente de Laboratorio Clínico del Instituto Carrión. Según el especialista, estas pruebas permiten orientar decisiones médicas tempranas y reducir complicaciones asociadas a diagnósticos tardíos.
Marcadores tumorales: qué son y para qué sirven
Entre los exámenes para detectar el cáncer, uno de los grupos más conocidos es el de los marcadores tumorales séricos. Estas sustancias, detectables en sangre, ayudan a evaluar riesgos, monitorear la evolución de la enfermedad o medir la respuesta a un tratamiento en determinados tipos de cáncer.
Algunos de los marcadores más utilizados en la práctica clínica son:
- PSA: asociado al cáncer de próstata; permite evaluar el riesgo y la evolución de la enfermedad.
- AFP: relacionado con cáncer hepático y tumores germinales; funciona como apoyo diagnóstico.
- CEA: vinculado a cáncer colorrectal, gástrico y de pulmón; útil para el seguimiento y detección de recaídas.
- CA 125: empleado en el monitoreo del cáncer de ovario.
- CA 15-3 / CA 27-29: utilizados en el control evolutivo del cáncer de mama.
Es importante precisar que estos marcadores no se usan de forma aislada para confirmar un diagnóstico, sino como parte de una evaluación integral que incluye historia clínica, exámenes físicos y otras pruebas complementarias.
Exámenes hematológicos y su rol en el diagnóstico
Otro grupo relevante de exámenes para detectar el cáncer lo conforman las pruebas hematológicas, especialmente útiles para identificar alteraciones indirectas asociadas a neoplasias, en particular las de origen sanguíneo.
Entre las más frecuentes se encuentran:
- Hemograma completo: permite detectar anemias, leucocitosis o la presencia de células anormales, comunes en leucemias y linfomas.
- Frotis de sangre periférica: evalúa la morfología celular y ayuda a confirmar sospechas de leucemia.
- VSG y PCR: indicadores de inflamación crónica que pueden acompañar procesos neoplásicos.
Estas pruebas suelen ser el primer indicio de una alteración mayor y orientan la necesidad de estudios más específicos.
Citología, biopsias y pruebas moleculares
Además de los análisis de sangre, existen otros exámenes para detectar el cáncer que cumplen un rol clave en el tamizaje y diagnóstico. Entre ellos destacan los exámenes citológicos, como el Papanicolaou, fundamental para la detección temprana del cáncer de cuello uterino, así como la citología de líquidos corporales en casos específicos.
Las pruebas histopatológicas, como la biopsia, permiten confirmar el diagnóstico y determinar el tipo y grado del tumor. A esto se suman las pruebas moleculares y genéticas, que identifican mutaciones, infecciones asociadas al cáncer y características específicas del tumor, orientando tratamientos más precisos y personalizados.
¿Quiénes deben realizarse pruebas de detección?
La recomendación de realizar exámenes para detectar el cáncer no depende únicamente de la edad. Si bien existen rangos etarios sugeridos para ciertos tamizajes, otros factores pueden justificar controles más tempranos y frecuentes, como:
- Antecedentes familiares de cáncer
- Enfermedades crónicas
- Infecciones persistentes
- Exposición a sustancias carcinógenas
- Presencia de lesiones premalignas
“Uno de los errores más comunes es creer que, si no hay síntomas, no es necesario realizarse pruebas, cuando el objetivo del tamizaje es detectar la enfermedad en etapas iniciales”, advierte Purizaca Navarro.
Preparación adecuada para resultados confiables
El especialista también subraya que una correcta preparación es clave para garantizar resultados confiables. Cumplir con el ayuno indicado, suspender ciertos medicamentos bajo supervisión médica y evitar el consumo de alcohol y tabaco antes de los exámenes son medidas que influyen directamente en la precisión de los resultados.
La detección temprana, combinada con información adecuada y seguimiento médico, sigue siendo una de las herramientas más efectivas para enfrentar el cáncer desde la prevención.
