Ciberataques en empresas latinoamericanas sin detectar

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Program development concept. Young man working with computer

Lima, octubre de 2026.- El 15.4% de las organizaciones de América Latina no puede confirmar si fue víctima de un incidente, según el ESET Security Report Latinoamérica 2026. Xpartans, empresa especializada en ciberseguridad empresarial, advierte que ese dato revela una brecha de visibilidad que deja a los ciberataques en empresas latinoamericanas sin ser detectados.

El mismo informe indica que el 52.7% de las organizaciones de la región detectó al menos un intento de ciberataque en los últimos 12 meses. Entre las que no registraron ataques, una de cada cuatro admite que estos podrían haber ocurrido sin ser identificados, por no contar con la tecnología adecuada. Según Xpartans, la cifra muestra que muchas empresas carecen de la visibilidad necesaria para saber qué tan expuestas están.

Phishing y poca inteligencia de amenazas

El estudio identifica al phishing como el vector de intrusión más frecuente en la región, con impacto en el 73% de las organizaciones encuestadas. Solo el 23% ha incorporado plataformas de inteligencia de amenazas, tecnología clave para la detección proactiva, de acuerdo con la empresa.

“El principal problema no es solo la cantidad de ataques, sino la falta de visibilidad. Una empresa no puede protegerse de lo que no puede ver, y hoy son demasiadas las organizaciones que operan a ciegas frente a su propio nivel de exposición”, sostiene Iván Goicochea, CEO de Xpartans.

Para el especialista, cerrar esta brecha requiere pasar de un modelo reactivo a uno proactivo.

Seis claves frente a los ciberataques en empresas latinoamericanas

Goicochea recomienda las siguientes acciones:

  1. Capacitación y toma de conciencia. La mejor defensa contra el phishing es la concienciación de las personas. Capacitar con regularidad a los colaboradores para reconocer correos, enlaces y mensajes sospechosos reduce el riesgo de que un ataque vulnere la organización.
  2. Medir el tiempo de detección. La mayoría de las empresas evalúa su seguridad por las herramientas instaladas y no por la rapidez con que detecta una brecha. El indicador que importa es cuántas horas o días tarda en identificar que algo anómalo ocurre en sus sistemas.
  3. Auditar la tecnología no autorizada y las cuentas huérfanas. Aplicaciones instaladas sin permiso, accesos de excolaboradores nunca revocados o credenciales compartidas entre equipos son puertas de entrada silenciosas.
  4. Evaluar el riesgo de proveedores y terceros. Un ciberataque rara vez entra por la puerta principal: suele llegar mediante un proveedor, un contratista o una herramienta externa con menos controles que la propia empresa. Por eso, la exigencia debe extenderse a toda la cadena de suministro digital.
  5. Llevar la ciberseguridad al directorio, en términos de negocio. Mientras se reporte solo como un tema técnico de TI, seguirá siendo vista como un gasto. Traducir el riesgo a impacto financiero y reputacional permite que la alta dirección decida con información y asigne presupuesto.
  6. Simular la crisis con el liderazgo. Los simulacros suelen involucrar solo al equipo técnico, aunque ante un incidente real deciden la gerencia, el área legal y comunicaciones. Ensayar con todas las áreas reduce la improvisación en los primeros momentos, los más críticos.

Del modelo reactivo al proactivo

“La ciberseguridad ya no puede ser un tema que se atiende después de un ataque. Las empresas que logran anticiparse son las que menos impacto sufren, y ese cambio de mentalidad, de lo reactivo a lo proactivo, es el mayor desafío del sector para los próximos años”, concluye el CEO de Xpartans.

Ver lo que ocurre dentro de la red es el primer paso para poder defenderla.

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