Cáncer infantil: cinco hábitos clave para reducir riesgos

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Lima, febrero de 2026.- En el Perú, el cáncer infantil sigue siendo un desafío de salud pública que requiere atención temprana, información clara y hábitos preventivos desde los primeros años de vida. De acuerdo con especialistas, la leucemia representa alrededor del 40 % de los casos de cáncer infantil en el país, lo que la convierte en el tipo más frecuente en menores. No obstante, también se registran tumores cerebrales, linfomas y neoplasias renales, hepáticas y óseas, lo que refuerza la importancia de fortalecer la prevención y el diagnóstico oportuno.

Aunque no todos los casos pueden prevenirse, la adopción de hábitos saludables y el acceso a controles médicos periódicos permiten reducir riesgos y detectar señales de alerta a tiempo. En ese sentido, especialistas coinciden en que la prevención comienza incluso antes del nacimiento y se consolida a lo largo de la infancia.

“El cáncer infantil no se limita a una sola enfermedad. Si bien la leucemia es la más frecuente en nuestro país, existen otros tipos que también impactan a niños y adolescentes. Muchos casos están asociados a factores genéticos o alteraciones del sistema inmunológico que no pueden prevenirse completamente. Sin embargo, sí podemos actuar sobre el entorno, los hábitos y el acceso oportuno a controles médicos”, explica Nandy Vega, subdirectora de Riesgos Humanos de Mapfre.

Prevención del cáncer infantil desde el embarazo

Uno de los primeros pasos para reducir riesgos está en el cuidado durante la gestación. Evitar el consumo de alcohol y tabaco durante el embarazo disminuye la exposición del feto a sustancias nocivas que pueden afectar su desarrollo. Asimismo, asistir a controles prenatales regulares y seguir las indicaciones médicas, incluida la suplementación recomendada, favorece un adecuado desarrollo fetal.

“Además, contar con un seguro de salud con cobertura de cuidados preventivos prenatales es importante para prevenir complicaciones durante el embarazo y detectar riesgos a tiempo”, añade la especialista.

Lactancia materna y sistema inmunológico

Apostar por la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida es otro hábito clave. Este periodo resulta fundamental para fortalecer el sistema inmunológico del bebé y promover un desarrollo saludable. Estudios citados por especialistas indican que mantener la lactancia durante al menos seis meses podría reducir hasta en un 20 % el riesgo de leucemia infantil, con un efecto protector especialmente marcado entre los seis y nueve meses.

Además de los beneficios inmunológicos, la lactancia aporta ventajas nutricionales y emocionales que contribuyen al bienestar integral del niño.

Actividad física y hábitos saludables en la infancia

Fomentar una infancia activa es esencial para la salud a largo plazo. Incentivar el juego al aire libre, la práctica de deportes y limitar el tiempo frente a pantallas ayuda a mantener un peso saludable y fortalecer el organismo. Establecer hábitos activos desde edades tempranas tiene un impacto positivo no solo en la prevención de enfermedades, sino también en el desarrollo físico y emocional de los menores.

Menor exposición a contaminantes ambientales

Reducir la exposición a contaminantes es otro factor relevante. Evitar ambientes con humo de tabaco, procurar espacios bien ventilados y disminuir el contacto con contaminantes ambientales contribuye al bienestar general del menor. Asimismo, proteger a los niños de la radiación solar excesiva mediante el uso adecuado de bloqueador y ropa protectora es clave para prevenir daños a largo plazo.

Alimentación equilibrada y crecimiento saludable

Una alimentación balanceada, rica en frutas, verduras y alimentos frescos, fortalece el sistema inmunológico y favorece un crecimiento adecuado. Reducir el consumo de productos ultraprocesados y bebidas azucaradas ayuda a prevenir el sobrepeso y otras condiciones asociadas a enfermedades crónicas, que pueden afectar la salud general de los niños.

Importancia de la detección temprana del cáncer infantil

Más allá de la prevención, la detección temprana del cáncer infantil es fundamental. Síntomas como fiebre persistente sin causa aparente, palidez marcada, moretones frecuentes, dolor óseo continuo, inflamación de ganglios o pérdida de peso inexplicada deben motivar una evaluación médica inmediata.

“Uno de los principales desafíos es no normalizar señales que se prolongan en el tiempo. Los controles pediátricos periódicos permiten identificar cambios y actuar con rapidez. Un diagnóstico oportuno mejora significativamente las probabilidades de tratamiento exitoso y recuperación”, señala Vega.

En el marco del Día Internacional de Lucha contra el Cáncer Infantil, especialistas subrayan que informarse, mantener hábitos saludables y acudir a controles médicos oportunos puede marcar una diferencia significativa. La prevención y la detección temprana siguen siendo pilares fundamentales para proteger la salud y el futuro de la niñez peruana.

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