Lima, 4 de septiembre de 2026.- Lluvias intensas, incremento en la temperatura del aire y alteraciones en el ecosistema marino son algunos de los efectos recurrentes asociados al fenómeno El Niño en el territorio peruano. Frente a un escenario global de incremento térmico, el Ministerio del Ambiente (Minam) precisó las diferencias clave entre este fenómeno de origen natural y el cambio climático, detallando cómo interaccionan y qué estrategias de respuesta se están implementando en el país.
El Niño es un fenómeno climático que se genera por variaciones cíclicas en las condiciones del océano Pacífico y la atmósfera, alterando temporalmente los patrones meteorológicos locales y globales. Por su parte, el cambio climático constituye una transformación estructural de largo plazo caracterizada por el aumento sostenido de la temperatura en la atmósfera y los océanos, consecuencia directa de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) por actividades humanas.
Un fenómeno natural en un planeta de mayor temperatura
Desde el Minam aclararon que el cambio climático no es la causa de El Niño; sin embargo, al desarrollarse en un entorno más cálido, se potencian sus consecuencias. Una atmósfera con mayor temperatura retiene más vapor de agua, lo que incrementa la disponibilidad de humedad durante episodios de precipitación severa. Asimismo, los picos de calor propios de El Niño se superponen a un nivel de temperatura base global más alto.
En síntesis, aunque el cambio climático no genera El Niño, sí influye directamente en la magnitud y severidad de sus impactos socioambientales.
Estrategias del Minam: Mitigación y Adaptación
Debido a que El Niño es un evento natural inevitable, la gestión ambiental del Minam se enfoca en la anticipación y la reducción de riesgos mediante dos pilares fundamentales:
- Mitigación: Acciones destinadas a disminuir la emisión de gases de efecto invernadero. Incluye la conservación activa de los bosques tropicales, la transición hacia energías renovables, la promoción del transporte sostenible, la gestión eficiente de residuos sólidos y el desarrollo de cadenas productivas de bajo impacto de carbono.
- Adaptación: Medidas orientadas a preparar a la sociedad e infraestructura ante las variaciones climáticas en curso. Comprende la optimización de la gestión hídrica frente a sequías y lluvias extremas, el fortalecimiento técnico de la agricultura, pesca y acuicultura, la restauración de ecosistemas frágiles, el control de riesgos de salud pública y la generación de información científica para la toma de decisiones.
A través de estas líneas de trabajo, el Minam busca fortalecer la resiliencia del país, proteger a las comunidades vulnerables y preservar la biodiversidad frente a los desafíos climáticos.
