Lima, agosto de 2026.- El sector agrario peruano mantiene un dinamismo económico favorable en los mercados internacionales. Entre enero y mayo de 2026, las agroexportaciones alcanzaron los US$ 4,713 millones, registrando un crecimiento del 5.2% en comparación con el mismo periodo del año previo, de acuerdo con reportes del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI).
No obstante, estos resultados positivos se desarrollan en un entorno climático con altos niveles de incertidumbre. La Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) mantiene activo el estado de Alerta de El Niño Costero. Este panorama presiona a la industria a redefinir sus estrategias de producción, el ordenamiento de las campañas agrícolas y la gestión técnica del agua.
Planificación técnica frente a variaciones de temperatura
La volatilidad del clima ha vuelto indispensable abandonar enfoques empíricos para dar paso a diagnósticos agronómicos rigurosos. La elección de variedades vegetales, el análisis profundo de la salinidad del suelo y la lectura de patrones microclimáticos resultan determinantes para sostener la rentabilidad de las inversiones en el campo.
Percy Pérez, Gerente General de Frutos Rojos del Perú – Fundo Vermelho y especialista con más de dos décadas en el rubro, remarca que la competitividad del sector dependerá de la capacidad de anticipación de los productores.
«Hoy no basta con preguntarnos qué cultivo puede tener mayor demanda o rentabilidad. También debemos analizar cómo responderá frente a determinadas temperaturas, qué disponibilidad de agua requiere y qué variedades pueden adaptarse mejor a cada zona. El cambio climático y el agro peruano exigen cada vez más planificación y menos improvisación», precisa el ejecutivo de Frutos Rojos del Perú – Fundo Vermelho.
Nuevos cultivos y eficiencia hídrica como ejes de sostenibilidad
Esta aproximación técnica cobra especial relevancia en proyectos de diversificación agrícola que están en fases iniciales de expansión comercial en el país, como la frambuesa y la zarzamora. En ambos berries, la evaluación de campo y el ensayo de diferentes genotipos permiten seleccionar plantas con mayor tolerancia al estrés térmico y a la escasez hídrica.
Por otro lado, la administración optimizada del agua mediante sistemas de riego presurizado, sensorización de humedad y reutilización hídrica se consolida como un requisito estratégico para asegurar la continuidad de los cultivos de exportación.
«La eficiencia agrícola no debería medirse únicamente por cuánto producimos, sino también por cómo utilizamos recursos como el agua. La tecnología y el conocimiento técnico permiten tomar mejores decisiones y prepararnos frente a escenarios que pueden afectar los cultivos», puntualiza Percy Pérez de Frutos Rojos del Perú – Fundo Vermelho.
La transición hacia un modelo agrícola más especializado y tecnificado permitirá a las empresas mitigar los riesgos derivados del calentamiento global, garantizando la oferta exportable y la sostenibilidad de las zonas agrícolas en el Perú.
