Hepatitis B y el riesgo de desarrollar cáncer de hígado

cance de higado1

Lima, agosto de 2026.- En el Perú se registran más de 2,000 nuevos casos de cáncer de hígado al año, de acuerdo con las cifras internacionales de GLOBOCAN. Esta patología, considerada una de las neoplasias con mayor tasa de mortalidad en la población, se encuentra estrechamente vinculada con infecciones crónicas no detectadas por hepatitis B y C. Las autoridades de salud y especialistas advierten sobre la necesidad de tomar medidas preventivas frente a esta condición de evolución asintomática.

Las infecciones causadas por los virus de la hepatitis B y C pueden permanecer inactivas en el organismo durante varios años sin manifestar ningún síntoma clínico. Sin embargo, cuando la enfermedad se vuelve crónica, el daño continuo en las células hepáticas incrementa de forma considerable las probabilidades de desarrollar fibrosis, cirrosis y, eventualmente, un carcinoma hepatocelular. Por esta razón, el diagnóstico oportuno y el seguimiento médico continuo resultan determinantes para evitar daños irreversibles en la salud del paciente.

Un tumor de alta mortalidad por diagnóstico tardío

El cáncer hepático se origina directamente en los tejidos del hígado. Su progresión silenciosa explica por qué la mayoría de los diagnósticos se realizan en estadios avanzados. Cuando el paciente comienza a presentar señales visibles como pérdida de peso inexplicable, dolor constante en la zona superior del abdomen, ictericia o fatiga persistente, la neoplasia suele encontrarse en una etapa de difícil abordaje terapéutico.

«A diferencia de otros tipos de cáncer, muchos de los casos de cáncer hepático están relacionados con infecciones prevenibles. La hepatitis B cuenta con vacuna desde hace décadas y la hepatitis C dispone actualmente de tratamientos capaces de eliminar el virus. Por ello insistimos en la vacunación, el seguimiento médico y las evaluaciones periódicas cuando existen antecedentes o factores de riesgo», explica el Dr. Jorge León Chong, oncólogo médico de Oncosalud.

Importancia del control especializado con gastroenterología

Para los ciudadanos que han sido diagnosticados con hepatitis B o sufren de alguna patología hepática crónica, el control médico periódica debe ser liderado por un gastroenterólogo. El protocolo médico establece revisiones periódicas, generalmente cada seis meses, para monitorear la salud del órgano mediante ecografías y pruebas de laboratorio que permitan detectar a tiempo la aparición de lesiones sospechosas.

Medidas de prevención y descarte médico

Frente a este escenario, los especialistas de Oncosalud recomiendan a la población realizarse tres preguntas clave de control personal:

  • Esquema de vacunación: ¿Cuento con la vacuna completa contra la hepatitis B?
  • Pruebas de descarte: ¿Me he realizado alguna vez un examen de laboratorio para detectar hepatitis B o C?
  • Factores de riesgo: ¿Tengo diagnóstico de cirrosis, hígado graso u otra condición que requiera monitoreo gastroenterológico?

Ante cualquier sospecha de exposición al virus, es indispensable acudir a un centro médico para realizarse análisis serológicos como el antígeno de superficie (HBsAg). Confirmar o descartar la infección a tiempo permite a instituciones como Oncosalud iniciar tratamientos adecuados, realizar un seguimiento de la función hepática y reducir significativamente el riesgo de complicaciones fatales a largo plazo.

Related Post