Lista de espera de órganos en el Perú supera los 6.000 pacientes

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Lima, julio de 2026.- La situación de la salud pública en el país enfrenta un panorama crítico respecto a la donación de órganos y el manejo de patologías crónicas. En el Perú, más de 6.000 personas permanecen en una lista de espera para recibir un órgano o tejido, en un contexto donde la nación registra apenas 1,5 donantes por millón de habitantes, consolidando una de las tasas de solidaridad más bajas de América Latina. Detrás de estos indicadores estadísticos, la asociación Gratitud a Donantes advierte que existe una problemática estructural severa: miles de pacientes con enfermedades hepáticas ingresan al sistema sanitario nacional cuando el daño estructural del órgano es irreversible y el trasplante representa la única alternativa de supervivencia.

Padecimientos recurrentes como la hepatitis B y C, la cirrosis y la enfermedad por hígado graso poseen la característica de evolucionar de manera silenciosa durante décadas sin manifestar síntomas evidentes. Al momento en que finalmente son detectadas por los profesionales médicos, un porcentaje considerable de personas ya ha desarrollado complicaciones de alta gravedad, entre las que destaca el carcinoma hepatocelular (HCC). Este tipo de cáncer de hígado, considerado el más frecuente, ve reducidas notablemente sus posibilidades de tratamiento y cura debido a que los diagnósticos habituales ocurren en etapas sumamente avanzadas.

El desafío de la prevención y el diagnóstico en el sistema de salud

La detección oportuna y el acceso a la atención especializada son los ejes fundamentales para mitigar esta crisis sanitaria. Para Alfonso Reyes, presidente de la asociación Gratitud a Donantes y paciente trasplantado de hígado, el verdadero reto del Estado peruano no debe enfocarse únicamente cuando el ciudadano ingresa formalmente a una lista de espera hospitalaria, sino en las etapas previas del cuidado médico.

«Yo soy una de las personas que recibió una segunda oportunidad gracias a la decisión solidaria de una familia. Sin embargo, ningún paciente debería llegar a necesitar un trasplante por no haber tenido acceso a un diagnóstico o tratamiento a tiempo. La mejor forma de salvar vidas es evitar que las enfermedades hepáticas avancen hasta un punto irreversible», sostiene el dirigente de Gratitud a Donantes.

Reyes puntualiza de forma enfática que el sistema de salud requiere un fortalecimiento urgente en su primer nivel de atención. Esto permitiría a las postas y centros médicos locales identificar de manera temprana a la población con factores de riesgo genéticos o de estilo de vida, descentralizar las pruebas diagnósticas y la disponibilidad de especialistas fuera de Lima, mitigar las trabas burocráticas para el inicio de tratamientos y consolidar campañas de concientización pública que sean sostenibles en el tiempo. Según el especialista, el control oportuno de estas patologías no debería estar condicionado por el origen geográfico del afectado ni por los tiempos excesivos de espera para conseguir una cita con un hepatólogo.

Cultura de donación y el evento Trasplantados Unidos por la Vida

A la falta de infraestructura preventiva se le añade la escasa cultura de donación de órganos arraigada en la sociedad peruana. Los reportes oficiales del sector salud reafirman de manera constante que el país no logra salir de los últimos puestos de la región en materia de donantes activos, una realidad que condena a miles de peruanos a prolongar su permanencia en listas de espera por una oportunidad biológica que, en múltiples ocasiones, no llega a concretarse. «Necesitamos hablar más de donación, pero también de prevención. Un trasplante salva vidas, pero evitar que una persona lo necesite también salva vidas», concluye el presidente de la institución.

Con el firme propósito de revertir esta tendencia y promover de manera activa hábitos preventivos de vida, la asociación Gratitud a Donantes ha organizado el encuentro deportivo denominado «Trasplantados Unidos por la Vida: Fuertes en el Deporte». Esta jornada comunitaria aspira a reunir a pacientes que han recibido injertos, sus círculos familiares, personal de salud y al público general.

La actividad está diseñada para evidenciar que los procedimientos de trasplante no solo garantizan la supervivencia, sino que devuelven la calidad de vida e inserción social a través de la práctica física regulada. Asimismo, servirá como plataforma de sensibilización social sobre la importancia del tamizaje hepático y la decisión voluntaria de donar órganos. El evento se llevará a cabo el sábado 12 de julio, en el horario de 8:00 a.m. a 2:00 p.m., teniendo como sede oficial la Loza Deportiva del Estadio Nacional, espacio donde los interesados podrán sumarse de forma gratuita completando sus datos de registro.

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