Acoso sexual en el transporte público afecta salud mental

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Lima, junio de 2026.- La preocupante realidad que afrontan a diario millones de ciudadanos al abordar las unidades de movilidad urbana ha sido puesta bajo la lupa científica. Un reciente estudio desarrollado por la Universidad Norbert Wiener ha revelado que el acoso sexual y la falta de seguridad vial y ciudadana afectan drásticamente la experiencia de viaje en el transporte público, impactando de forma directa en el bienestar psicológico y la tranquilidad emocional de los usuarios en el entorno urbano.

La investigación fue liderada por Jonatan Baños-Chaparro, destacado investigador de la carrera de Psicología del Vicerrectorado de Investigación de la Universidad Norbert Wiener. El especialista y su equipo analizaron de manera rigurosa e independiente tres dimensiones críticas que configuran la rutina de los pasajeros: el uso habitual del servicio de movilidad, las experiencias directas de violencia de género y diversas variables asociadas a la salud mental de la población evaluada.

La alarmante prevalencia de la violencia de género en los viajes

Uno de los hallazgos más alarmantes del estudio elaborado por la Universidad Norbert Wiener es que el 22.5% de los participantes reportó haber sufrido acoso sexual en el transporte público. Esta cifra equivale a decir que más de uno de cada cinco usuarios encuestados ha sido víctima de estas conductas inapropiadas, las cuales vulneran la integridad física y emocional de las personas en sus trayectos cotidianos.

«El transporte público debe ser entendido no solo como un sistema de movilidad, sino también como un entorno que influye en la salud y el bienestar de las personas», señaló taxativamente Jonatan Baños-Chaparro al evaluar el panorama actual. Los datos recopilados muestran un escenario complejo donde la violencia se manifiesta de manera reiterada en la cotidianidad de los ciudadanos.

Dimensiones críticas evaluadas en el sistema de transporte

De acuerdo con las conclusiones del equipo de la Universidad Norbert Wiener, la seguridad general del servicio fue el aspecto peor valorado por el total de los usuarios evaluados. Según el investigador principal, esta percepción negativa tan extendida se encuentra fuertemente asociada a factores estructurales e institucionales muy específicos:

  • El hacinamiento crónico dentro de los buses, trenes y minivanes.
  • La limitada vigilancia policial y de serenazgo en paraderos y estaciones.
  • La informalidad persistente de un sector importante de los servicios de transporte.
  • Las severas dificultades burocráticas y sociales que enfrentan las víctimas al momento de intentar denunciar estas situaciones de violencia o acoso.

En paralelo al eje de seguridad, el análisis de la Universidad Norbert Wiener exploró a fondo variables vinculadas al bienestar psicológico de los participantes. El equipo científico logró identificar de manera independiente manifestaciones recurrentes de ansiedad, estrés agudo e ira entre los pasajeros. Asimismo, se detectaron síntomas depresivos dentro del análisis integral de la experiencia de movilidad, lo que evidencia que abordar un vehículo público no es un acto neutral, sino un detonante de dinámicas emocionales complejas.

Radiografía de los agresores y características de la muestra

El estudio liderado por el especialista de la Universidad Norbert Wiener determinó que la gran mayoría de los casos de acoso sexual en el transporte público fueron cometidos por otros pasajeros que aprovechan la aglomeración. Asimismo, un grupo considerable de las personas afectadas señalaron haber vivido estas traumáticas situaciones en más de un medio de transporte de forma sistemática.

Es crucial precisar que estas tres dimensiones —seguridad, acoso y bienestar psicológico— fueron analizadas de forma independiente dentro de la metodología científica diseñada por la Universidad Norbert Wiener, sin establecer relaciones de causa y efecto directas entre ellas. “Es importante comprender el transporte público como un espacio cotidiano donde coexisten distintas dimensiones de la experiencia del usuario, que deben ser analizadas por separado”, remarcó Baños-Chaparro para detallar el rigor del estudio.

La investigación cuantitativa contó con la participación de 507 adultos peruanos, quienes registraron una edad promedio de 33 años. En cuanto a la distribución demográfica de la muestra, el 66.7% estuvo conformada por mujeres —el grupo tradicionalmente más vulnerable a la violencia de género en entornos públicos— y el 95.9% de los evaluados residía en zonas urbanas densamente pobladas.

Ante este panorama, los investigadores de la Universidad Norbert Wiener recomendaron de manera urgente fortalecer los mecanismos institucionales de denuncia, optimizar los sistemas de videovigilancia en estaciones y paraderos clave, e impulsar agresivas campañas de sensibilización para prevenir el acoso sexual en espacios públicos. “Un transporte público seguro contribuye a mejorar la experiencia de viaje y la calidad del servicio”, concluyó el investigador.

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