Qué hacer y qué evitar durante un fuerte sismo

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Lima, junio de 2026.- La ubicación geográfica del Perú, asentado en pleno Cinturón de Fuego del Pacífico, expone de forma constante al territorio nacional a una intensa actividad telúrica. Ante este escenario inevitable, la preparación ciudadana se convierte en la herramienta más eficaz para reducir la vulnerabilidad urbana. Aprender a reaccionar correctamente ante los primeros segundos de una sacudida vertical u horizontal determina, en gran medida, la integridad física de las personas dentro de hogares, colegios y centros de trabajo.

Las acciones inmediatas que salvan vidas

El primer paso fundamental al iniciar un temblor es mantener la calma y localizar de inmediato las zonas de seguridad internas previamente establecidas. Los ingenieros estructurales aconsejan ubicarse al lado de columnas, muros de carga o las uniones de vigas, estructuras que ofrecen mayor resistencia ante un colapso parcial del techo. En edificaciones de construcción moderna, la consigna es «ubícate, e identifiqúese», protegiendo la cabeza y el cuello con los brazos mientras cesa el movimiento principal.

Si el sismo ocurre mientras se encuentra en los primeros pisos de un inmueble y la salida hacia la calle es directa y despejada, la evacuación debe realizarse de inmediato hacia áreas libres de cables eléctricos, postes o fachadas con vidrios. Los especialistas del Instituto Geofísico del Perú (IGP) recuerdan que cada familia debe contar con una mochila de emergencia accesible, equipada con agua embotellada, alimentos no perecedibles, un botiquín básico y una radio a transistores para mantenerse informados. Una planificación previa disminuye de manera drástica el pánico generalizado en las calles.

Errores comunes que se deben evitar a toda costa

A menudo, las conductas impulsivas generadas por el miedo provocan más accidentes que el propio movimiento de la tierra. El error más peligroso y frecuente es intentar utilizar los ascensores durante la emergencia. Los cortes de energía eléctrica suelen ocurrir de forma simultánea con el sismo, lo que puede dejar atrapadas a las personas en los cubos de los elevadores. Asimismo, las escaleras deben evitarse mientras dure la sacudida fuerte, ya que son las estructuras más propensas a fracturarse o colapsar debido a la tensión del movimiento.

Otro comportamiento de alto riesgo es salir corriendo desesperadamente hacia la vía pública sin observar el entorno. Las caídas de macetas, cornisas, vidrios templados y letreros comerciales suelen concentrarse en las veredas exteriores durante los primeros segundos del evento. De igual manera, se debe evitar el uso de fósforos, velas o encendedores inmediatamente después del temblor, puesto que las tuberías de gas doméstico o los tanques subterráneos pueden haber sufrido fisuras imperceptibles, generando peligro inminente de explosión.

Una vez que el movimiento telúrico se detiene, la evacuación debe ser ordenada, priorizando a niños, ancianos y personas con movilidad reducida. Las llamadas telefónicas convencionales deben restringirse al mínimo para evitar el colapso de las líneas de comunicación, recomendándose el uso de mensajes de texto o herramientas de mensajería por internet para reportar el estado de salud a los familiares. La prevención continua sigue siendo la mejor defensa ante la naturaleza.

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