Lima, abril de 2026.- En un entorno corporativo cada vez más competitivo, las organizaciones enfrentan un desafío crítico que va más allá de los recursos financieros: la caída de la eficiencia operativa. Problemas estructurales como la falta de comunicación, liderazgos deficientes y la ausencia de reconocimiento se han consolidado como los principales detractores del desempeño de los equipos en el país, impactando directamente en el clima laboral.
El impacto del capital humano en el PBI
La crisis de eficiencia no es solo una percepción interna de las oficinas. Según datos del Centro Nacional de Planeamiento Estratégico, entre los años 2020 y 2023, la Productividad Total de Factores registró una contribución negativa de -1,9 puntos porcentuales al PBI. Esta cifra evidencia los retos significativos que enfrentan las instituciones peruanas en materia de innovación y, sobre todo, en la administración de su capital humano.
La gestión del talento se ha convertido en el eje central para revertir esta tendencia. Sin embargo, el enfoque tradicional basado únicamente en resultados numéricos está pasando factura a la motivación de los colaboradores.
¿Por qué baja la productividad en las empresas?
La clave de la eficiencia reside en las personas, un concepto que muchas organizaciones aún omiten en su planificación estratégica. Ana Elguera Pajares, docente de la Universidad Norbert Wiener, advierte que «muchas organizaciones se enfocan en procesos o resultados, pero olvidan que la productividad depende principalmente de las personas. Una mala gestión del talento genera desmotivación y pérdida de eficiencia».
Dentro de los errores más comunes en la gestión de personas se identifican:
- Liderazgo débil y falta de comunicación: Esto provoca desorganización y una peligrosa falta de claridad en las metas compartidas.
- Inexistencia de reconocimiento: Cuando el esfuerzo no es validado, la motivación intrínseca del trabajador disminuye drásticamente.
- Deficiencias en selección y capacitación: Contratar sin perfiles claros o no invertir en formación limita el techo de crecimiento del equipo.
- Distribución ineficiente de tareas: La sobrecarga laboral no solo afecta la salud mental, sino que destruye el compromiso a largo plazo.
Estrategias para un crecimiento sostenible
Para mitigar estos impactos, los expertos recomiendan un cambio de paradigma hacia una gestión humana más empática y técnica. Fortalecer los canales de comunicación interna, promover programas de reconocimiento genuinos e invertir en formación constante son pasos fundamentales.
«Las empresas que invierten en sus colaboradores no solo mejoran su clima laboral, también logran equipos más comprometidos y productivos. Gestionar bien a las personas es clave para crecer de forma sostenible», concluye la especialista de la Universidad Norbert Wiener. Optimizar la productividad implica, necesariamente, entender que el bienestar del talento es el motor de la rentabilidad.
