Lima, marzo de 2026.- Cada 22 de marzo se conmemora el Día Mundial del Agua, una fecha que busca visibilizar los desafíos globales para garantizar el acceso a agua segura y sostenible. En el Perú, el debate suele centrarse en ampliar la infraestructura de agua potable; sin embargo, especialistas advierten que el problema no se limita únicamente a la cobertura de redes. Factores como la calidad del agua, la continuidad del servicio y los sistemas de desinfección siguen siendo retos clave que afectan la salud y la vida cotidiana de millones de familias.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en 2023 la carencia de agua gestionada de manera segura alcanzó al 97 % de la población rural y al 67 % de la población urbana. Esto significa que, incluso cuando existe conexión a la red pública, el servicio no siempre cumple con condiciones adecuadas de continuidad, desinfección o calidad sanitaria.
Acceso a agua segura en Perú: lo que muestran los datos
Las cifras revelan una brecha significativa entre el acceso formal al servicio de agua y la disponibilidad real de agua segura para el consumo diario.
Entre los principales indicadores destacan:
• Brecha persistente: 97 % de carencia de agua gestionada de manera segura en zonas rurales y 67 % en áreas urbanas (INEI, 2023).
• Desinfección irregular: en zonas urbanas, solo el 46 % de la población consumió agua de red pública con niveles adecuados de cloro (≥0,5 mg/L).
• Continuidad limitada: entre quienes cuentan con red pública todos los días, solo el 59 % recibe servicio durante las 24 horas.
• Regiones con mayor presión: Ucayali, Loreto, Piura y Tumbes registran menos del 32 % de población con acceso a agua por red pública durante todo el día.
Estos datos evidencian que el desafío no se limita a instalar redes de distribución. También implica asegurar que el servicio sea continuo, que el agua esté correctamente desinfectada y que cumpla con estándares de calidad que garanticen su consumo seguro.
Soluciones para cerrar la brecha de agua segura
Especialistas en agua y saneamiento coinciden en que cerrar esta brecha requiere un enfoque integral que combine infraestructura, monitoreo sanitario y soluciones complementarias.
Entre las estrategias clave se encuentran:
• Ampliación y mantenimiento de redes de distribución de agua potable
• Fortalecimiento de sistemas de cloración y monitoreo de calidad
• Implementación de soluciones de tratamiento de agua en el punto de consumo
• Programas de educación y gestión comunitaria del recurso hídrico
Dentro de estas alternativas, el uso de filtros de agua domésticos o comunitarios se presenta como una herramienta complementaria que puede ayudar a reducir riesgos microbiológicos en contextos donde el servicio no es continuo o la desinfección no siempre está garantizada.
“Los filtros no son un sustituto de la infraestructura; funcionan como una solución puente práctica que protege a las familias mientras avanzan las obras, se fortalecen los controles sanitarios y las comunidades adquieren herramientas para gestionar el agua de forma segura”, explicó Gissella Valle, Gerente de Alianzas para América Latina en Sawyer.
Filtros de agua: una alternativa costo eficiente
Entre las tecnologías disponibles destacan los sistemas de filtración de agua diseñados para uso doméstico o comunitario, que permiten reducir microorganismos como bacterias y protozoos presentes en el agua.
Algunas de estas soluciones tienen características que facilitan su implementación en contextos con recursos limitados:
• Funcionan sin electricidad
• Son portátiles o de fácil instalación
• Requieren procesos simples de mantenimiento y limpieza
• Pueden utilizarse en hogares, escuelas o centros de salud
Estas tecnologías buscan actuar como una barrera adicional frente a contaminantes microbiológicos, especialmente en comunidades donde el acceso a agua segura todavía enfrenta limitaciones estructurales.
Experiencias internacionales y proyectos piloto
Diversos programas internacionales han demostrado el impacto que pueden tener las soluciones de tratamiento de agua a nivel doméstico en la salud pública.
En la región del Trifinio, zona fronteriza entre El Salvador, Guatemala y Honduras, una iniciativa impulsada por el Plan Trifinio —implementada junto con la Organización de Estados Americanos (OEA) y aliados del sector privado— ha registrado mejoras significativas en la salud comunitaria.
Experiencias similares en países como México, Camboya y Fiyi también han reportado reducciones importantes de enfermedades diarreicas tras la distribución de filtros de agua y la implementación de programas de capacitación en higiene.
En el Perú, organizaciones como CARE y Perú Sostenible han desarrollado pilotos exploratorios en comunidades de la Amazonía, así como en zonas de Ica y Lima. Estos proyectos han evaluado el uso de tecnologías de filtración doméstica como parte de estrategias integrales para mejorar el acceso a agua segura.
“Desde aldeas rurales remotas hasta asentamientos urbanos, hemos comprobado de primera mano que una tecnología simple y de bajo costo puede generar un impacto medible en la salud, el ahorro de tiempo y la economía de los hogares”, agregó Valle.
En el marco del Día Mundial del Agua, especialistas coinciden en que abordar la brecha de agua segura en Perú requiere no solo inversión en infraestructura, sino también innovación, soluciones complementarias y participación comunitaria para garantizar que el acceso al agua sea realmente seguro para todos.
