Esterilización animal: siete mitos y verdades que todo dueño debe conocer

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Lima, febrero de 2026.- En el Perú, más de la mitad de los hogares convive con al menos una mascota, una realidad que refleja el creciente vínculo entre las personas y los animales de compañía. Sin embargo, este panorama convive con una problemática silenciosa: se estima que alrededor de seis millones de perros y gatos viven en situación de calle, sin controles sanitarios ni cuidados básicos, expuestos a enfermedades, accidentes y abandono. Frente a este escenario, la esterilización animal se consolida como una herramienta clave de salud pública, aunque todavía está rodeada de mitos que generan dudas entre los dueños.

Desde 2021, el país cuenta con una normativa que declara de interés público la esterilización de mascotas e incorpora esta práctica dentro de la política nacional de salud pública, articulando a gobiernos regionales y locales en programas de control poblacional. Más allá del marco legal, los especialistas coinciden en que la información basada en evidencia es fundamental para promover decisiones responsables.

“A menudo se piensa que la esterilización afecta negativamente la salud o el comportamiento del animal, cuando en realidad no es solo una cirugía, sino una decisión ética ligada a la tenencia responsable”, explica María Lourdes Velarde, decana de la carrera de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Científica del Sur. Tener una mascota, subraya, implica compromisos como alimentación adecuada, vacunación, control reproductivo, identificación y un entorno seguro.

Esterilización y salud pública: por qué es importante

La población animal sin vigilancia sanitaria puede convertirse en una fuente de enfermedades zoonóticas, es decir, aquellas que se transmiten de animales a personas, como la rabia o ciertas infecciones parasitarias. En ese sentido, la esterilización no solo contribuye a controlar el crecimiento desmedido de la población de mascotas, sino que también previene enfermedades asociadas a los órganos reproductivos y a las hormonas, y reduce conductas de riesgo como el escapismo o la agresividad por competencia sexual.

Pese a estos beneficios, aún persisten creencias erróneas que retrasan o impiden la decisión de esterilizar. Para aclararlas, especialistas en medicina veterinaria desmitifican los conceptos más comunes.

Siete mitos y verdades sobre la esterilización animal

1. Mito: la mascota aumentará de peso después de la cirugía.
Verdad: la esterilización no provoca aumento de peso por sí sola. Si bien puede haber ligeros cambios hormonales, el sobrepeso se produce cuando el animal consume más calorías de las que quema. Una dieta equilibrada y actividad física regular son suficientes para prevenirlo.

2. Mito: es demasiado joven para esterilizarlo.
Verdad: la edad adecuada depende del animal, su raza y su estado de salud. Con evaluación veterinaria, las gatas pueden esterilizarse entre los 4 y 6 meses; las perras de razas pequeñas entre los 6 y 8 meses, y las de razas grandes alrededor de los 12 meses.

3. Mito: es mejor que tenga al menos un celo o una camada.
Verdad: no existen beneficios médicos ni conductuales en permitir que la mascota inicie su etapa reproductiva. Por el contrario, esterilizar antes del primer celo puede reducir el riesgo de tumores mamarios e infecciones uterinas.

4. Mito: es un procedimiento riesgoso o muy doloroso.
Verdad: la esterilización es una cirugía frecuente y segura cuando se realiza por profesionales. Se emplean protocolos de anestesia y manejo del dolor que minimizan las molestias durante y después del procedimiento.

5. Mito: solo esterilizar a las hembras previene la sobrepoblación.
Verdad: la castración de machos es igualmente importante. Un solo macho puede engendrar múltiples camadas al año, contribuyendo significativamente a la sobrepoblación y a conductas asociadas a las hormonas reproductivas.

6. Mito: la esterilización cambia la personalidad del animal.
Verdad: el temperamento y los niveles de energía no se modifican. Lo que disminuye son los comportamientos impulsados por hormonas, como marcar territorio o vagar sin control.

7. Mito: esterilizar es antinatural y dañino.
Verdad: aunque se suprime la capacidad reproductiva, el procedimiento previene enfermedades, mejora la calidad de vida del animal y reduce camadas no planificadas, con beneficios tanto para la salud animal como para la convivencia con las personas.

El rol del veterinario y la formación profesional

De acuerdo con Velarde, el médico veterinario cumple un rol central en la promoción de la tenencia responsable y la educación de los dueños. “La esterilización, la vacunación y la prevención son herramientas clave para mejorar la convivencia entre personas y animales, desde una perspectiva de salud pública”, afirma.

En ese compromiso, la Universidad Científica del Sur destaca por ser la única en el país certificada por la Federación Latinoamericana de Simulación Clínica y Seguridad del Paciente y por mantener alianzas con organizaciones como Adoptamiau y WUF, donde los estudiantes participan en campañas de educación, bienestar animal y jornadas de esterilización.

Informarse y derribar mitos es el primer paso para tomar decisiones responsables. La esterilización animal, lejos de ser un riesgo, es una medida preventiva que protege la salud de las mascotas y contribuye a una convivencia más segura y equilibrada en la sociedad.

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