Lima, febrero de 2026.- Las lluvias intensas asociadas al Niño Costero continúan afectando a diversas regiones del país y ya han dejado más de 9 000 damnificados y cerca de 85 000 personas afectadas desde enero. A los daños visibles —como desbordes de ríos, interrupciones viales y viviendas afectadas— se suma un impacto menos evidente, pero igualmente preocupante: el riesgo sanitario derivado del aumento de temperaturas, la humedad persistente y las posibles inundaciones.
Especialistas advierten que estas condiciones climáticas crean un entorno propicio para la contaminación del agua, la proliferación de bacterias y virus, así como el incremento de enfermedades infecciosas. Entre los cuadros más frecuentes se encuentran las infecciones gastrointestinales, afecciones respiratorias, problemas en la piel y episodios de deshidratación, especialmente en poblaciones vulnerables.
Un escenario climático que eleva el riesgo de enfermedades
El Niño Costero no solo altera el régimen de lluvias, sino que también genera temperaturas por encima de lo habitual y niveles elevados de humedad. Esta combinación favorece la rápida descomposición de alimentos, la contaminación de fuentes de agua y la aparición de moho en viviendas, factores que impactan directamente en la salud pública.
Además, las inundaciones y aniegos pueden provocar el colapso de sistemas de saneamiento, aumentando la exposición a microorganismos patógenos. En este contexto, enfermedades diarreicas agudas, infecciones respiratorias y afecciones dermatológicas tienden a incrementarse, sobre todo en niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
Atención oportuna y prevención, claves para reducir complicaciones
“El Niño Costero suele traer consigo un aumento en las consultas médicas relacionadas a infecciones, descompensaciones y accidentes asociados a los siniestros”, explica Nandy Vega Seminario, subdirectora médica de MAPFRE. “En estos escenarios, actuar rápido es clave. Además de adoptar medidas de prevención, contar con un seguro de salud que permita acceder oportunamente a atención médica, ya sea para emergencias, hospitalizaciones o atenciones ambulatorias, puede marcar la diferencia”.
La especialista enfatiza que la detección temprana de síntomas y el acceso oportuno a servicios de salud ayudan a evitar complicaciones mayores, especialmente cuando las condiciones climáticas adversas se prolongan por varias semanas.
Medidas de prevención desde el hogar
Ante el actual escenario climático, los expertos recomiendan reforzar las acciones preventivas cotidianas para reducir el riesgo de enfermedades:
- Cuidar el consumo de agua y alimentos. Hervir o tratar el agua antes de consumirla y evitar alimentos expuestos al ambiente o que no hayan sido refrigerados correctamente. Las inundaciones pueden comprometer la calidad del agua y favorecer infecciones gastrointestinales.
- Mantener ambientes secos y ventilados. Luego de lluvias o filtraciones, es fundamental ventilar los espacios, limpiar superficies húmedas y evitar la acumulación de moho, ya que la humedad constante puede agravar problemas respiratorios y afecciones en la piel.
- Eliminar aguas estancadas. Vaciar recipientes, limpiar patios, techos y canaletas ayuda a reducir la presencia de mosquitos y otros vectores transmisores de enfermedades.
- No ignorar síntomas de alerta. Fiebre persistente, diarrea, dificultad respiratoria o signos de deshidratación requieren atención médica inmediata, en especial en niños, adultos mayores y personas con condiciones preexistentes.
Impacto prolongado y necesidad de vigilancia constante
Los reportes de monitoreo climático indican que las lluvias de moderada a fuerte intensidad podrían mantenerse en los próximos meses, acompañadas de temperaturas elevadas. Este panorama refuerza la importancia de sostener las medidas de prevención en el tiempo, tanto a nivel familiar como comunitario.
“La continuidad de estas condiciones exige una vigilancia permanente de la salud y una respuesta rápida ante cualquier síntoma”, agrega la vocera de la aseguradora. La prevención, sumada a una atención médica oportuna, se convierte en un factor decisivo para reducir el impacto sanitario del fenómeno.
Un llamado a no subestimar los efectos sanitarios
Más allá de los daños materiales, el Niño Costero representa un desafío para la salud pública. No subestimar sus efectos y mantener hábitos preventivos mientras persistan las lluvias y el calor es fundamental para evitar complicaciones mayores. La información, la prevención y el acceso oportuno a servicios de salud son hoy las principales herramientas para proteger a la población más vulnerable.
