Lima, enero de 2026.- En el marco del Día Mundial de la Educación Ambiental, la Universidad de Lima presenta dos investigaciones científicas que demuestran cómo los residuos pueden transformarse en soluciones concretas frente a la contaminación del agua y la acumulación de desechos. Los proyectos, desarrollados por el Instituto de Investigación Científica (IDIC), plantean alternativas viables basadas en innovación, economía circular y sostenibilidad, con impacto directo en el Perú y la región.
Las iniciativas abordan dos problemas ambientales críticos: la gestión de plásticos no reciclables y la presencia de metales pesados en fuentes de agua. De acuerdo con los investigadores, ambas soluciones no solo reducen la contaminación, sino que también generan valor económico y social a partir de materiales que hoy son considerados desechos.
Del plástico no reciclable al combustible limpio
Uno de los proyectos es liderado por Edilberto Ávalos Ortecho, docente de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Lima, y se centra en el aprovechamiento de residuos de plástico PET que ya no pueden reciclarse por métodos convencionales.
A nivel global, la producción de plásticos superó los 400 millones de toneladas en 2022, y apenas el 10 % logra reincorporarse a la cadena de reciclaje. Además, la fabricación de plástico virgen genera alrededor de 3,5 kilos de CO₂ por cada kilo producido, lo que agrava el impacto ambiental.
Frente a este escenario, la investigación propone transformar el PET no reciclable en combustible crudo mediante un proceso de pirólisis catalítica, una técnica termoquímica que emplea calor y catalizadores para descomponer los materiales sin quemarlos. El resultado es un combustible utilizable en hornos industriales o en el parque automotor.
El equipo del IDIC diseñó y construyó una planta piloto a escala laboratorio, única en el Perú, que opera bajo condiciones controladas de temperatura y presión, utilizando catalizadores como la zeolita, un mineral que acelera las reacciones químicas y mejora la calidad del combustible obtenido.
Los resultados muestran que, por cada kilo de PET residual, se pueden producir aproximadamente 200 mililitros de combustible, con una eficiencia energética cercana al 89 % y una calidad superior a 97 octanos. “El objetivo no es solo eliminar residuos, sino convertirlos en un recurso energético de bajo costo, aplicando principios reales de economía circular”, explica Ávalos Ortecho.
Según las proyecciones del investigador, si se procesaran los plásticos generados en el Perú —alrededor de 7 millones de kilos en cinco años—, podrían obtenerse más de 1,2 millones de litros de combustible en ese periodo, reduciendo la presión sobre los rellenos sanitarios y fortaleciendo la competitividad del sector plástico.
El proyecto fue publicado en una revista científica internacional indexada en Scopus (Q1) y actualmente se encuentra en proceso de patentamiento.
Residuos agrícolas que ayudan a limpiar el agua
La segunda investigación está a cargo de Israel Montoya Matos, también docente de la Facultad de Ingeniería, y aborda la contaminación del agua por metales pesados provenientes de actividades industriales y mineras, uno de los problemas más complejos de tratar con tecnologías convencionales.
El estudio demuestra que residuos orgánicos comunes, como las cáscaras de plátano, pueden transformarse en bioadsorbentes altamente eficientes. A través de un proceso de activación térmica, estos residuos se convierten en biochar, un material capaz de captar y retener contaminantes presentes en el agua.
Los resultados iniciales evidencian la eliminación de casi el 100 % de metales altamente tóxicos como cadmio, cromo y níquel, así como una reducción superior al 95 % de otros contaminantes peligrosos, entre ellos plomo, cobre y zinc. Incluso el manganeso, presente en concentraciones elevadas, fue reducido a niveles compatibles con los estándares ambientales.
Además de su efectividad, el proyecto destaca por su bajo costo y su potencial aplicación en comunidades e industrias con acceso limitado a sistemas avanzados de tratamiento de agua. La investigación continúa en desarrollo y ha abierto nuevas líneas de trabajo, como el uso del agua tratada y del biochar en la elaboración de concreto, ampliando su impacto ambiental y académico.
Compromiso sostenido con la investigación ambiental
En los últimos cinco años, el Instituto de Investigación Científica (IDIC) de la Universidad de Lima ha financiado en promedio 300 proyectos anuales con fondos internos, de los cuales cerca del 20 % están vinculados a investigación ambiental.
Durante ese periodo, la inversión total destinada a proyectos internos asciende a un promedio de 20 millones de soles, mientras que los estudios relacionados con medioambiente y sostenibilidad concentran aproximadamente 4,2 millones de soles.
“Estas cifras reflejan el compromiso sostenido del IDIC con la generación de conocimiento aplicado y soluciones científicas que respondan a los desafíos ambientales del país, promuevan la sostenibilidad y aporten valor social y económico”, señala Guillermo Dávila, director del Instituto.
Estas investigaciones confirman que la ciencia y la educación ambiental pueden convertir los residuos en oportunidades reales para un desarrollo más sostenible.
