Tips para cuidar tu embarazo durante el verano

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Lima, enero de 2026.- Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, cuidar el embarazo durante el calor se vuelve una prioridad para la salud de la madre y el bebé. Los cambios físicos y hormonales propios de la gestación, sumados a las altas temperaturas, pueden incrementar el riesgo de deshidratación, fatiga, infecciones y golpes de calor, por lo que adoptar hábitos simples y constantes resulta clave para atravesar esta temporada de forma segura.

Durante el embarazo, el organismo trabaja con mayor intensidad: aumenta el volumen sanguíneo, se modifican los niveles de presión y crece la demanda energética. En este contexto, el calor acelera la pérdida de líquidos a través del sudor, lo que puede afectar el bienestar general si no se toman precauciones. “En verano, la deshidratación puede presentarse con mayor rapidez en mujeres gestantes, por lo que es fundamental anticiparse y mantener cuidados permanentes”, explica Ginger García Portocarrero, directora de Obstetricia de la Universidad Norbert Wiener.

Hidratación y alimentación: pilares del cuidado en verano

Mantener una adecuada hidratación durante el embarazo es uno de los factores más importantes para prevenir complicaciones asociadas al calor. No se trata solo de beber líquidos cuando aparece la sed, sino de hacerlo de manera regular a lo largo del día.

  • Tomar agua de forma constante, en pequeñas cantidades, sin esperar a sentir sed.
  • Incorporar frutas y verduras con alto contenido de agua, como sandía, melón, naranja o pepino, que contribuyen a la hidratación natural.
  • Optar por comidas ligeras y fraccionadas, distribuyendo la alimentación en porciones pequeñas varias veces al día para evitar la pesadez y el cansancio.
  • Evitar frituras, gaseosas y bebidas muy azucaradas, ya que no hidratan adecuadamente y pueden aumentar la sensación de malestar.

Una alimentación equilibrada, rica en alimentos frescos y de fácil digestión, ayuda a mantener la energía y reduce el impacto del calor en el organismo.

Precauciones frente al calor y la exposición al sol

El cuidado del embarazo en verano también implica protegerse del sol y evitar situaciones que eleven excesivamente la temperatura corporal. Se recomienda evitar la exposición solar intensa, especialmente entre las 10:00 a.m. y las 4:00 p.m., cuando los rayos ultravioleta son más fuertes.

El uso de ropa ligera, bloqueador solar, sombrero y la permanencia en espacios ventilados o con sombra son medidas simples pero efectivas. La actividad física debe ser suave y realizarse en horarios más frescos, como temprano en la mañana o al final de la tarde. Asimismo, es aconsejable descansar con mayor frecuencia, elevar las piernas y evitar permanecer mucho tiempo de pie o sentada sin moverse, para reducir la hinchazón y la fatiga.

Señales de alerta que no deben ignorarse

Durante el verano, es importante estar atenta a posibles síntomas de deshidratación, como sed intensa, boca seca, orina oscura o escasa, mareos, debilidad y calambres. Otros signos, como piel muy caliente, náuseas, palpitaciones, confusión, somnolencia o desmayos, pueden indicar agotamiento por calor o golpe de calor, situaciones que requieren atención inmediata.

Además, se debe acudir de inmediato a un centro de salud ante sangrado, pérdida de líquido, contracciones intensas y seguidas, dolor abdominal fuerte o disminución de los movimientos del bebé, ya que podrían ser señales de una complicación que necesita evaluación médica.

“Cuidarse del calor durante el embarazo no es complicado, pero sí requiere constancia. Con hidratación permanente, una alimentación adecuada y precauciones simples frente al sol, las gestantes pueden disfrutar del verano y proteger su bienestar y el de su bebé”, concluye la especialista de la Universidad Norbert Wiener.

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