Lima, febrero de 2026.- Con el retorno del Senado en el Perú, el Congreso volverá a funcionar bajo un sistema bicameral, conformado por la Cámara de Diputados y la Cámara de Senadores. Este cambio institucional busca mejorar la calidad de las leyes, fortalecer el control político y promover decisiones más reflexivas. Sin embargo, también plantea un desafío central: que la ciudadanía —especialmente los jóvenes y votantes primerizos— comprenda con claridad qué hace cada cámara y qué tipo de representantes debe elegir.
Entender las diferencias entre el Senado y la Cámara de Diputados será clave para evaluar mejor a los candidatos, identificar la viabilidad de sus propuestas y reconocer qué tipo de liderazgo y experiencia requiere cada espacio de representación política.
Senado y Cámara de Diputados: funciones y enfoques distintos
José Alfonso Lip Zegarra, catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad de Piura (UDEP), explica que la diferencia central entre ambas cámaras radica en su función y perspectiva. “Los diputados representan una mirada más cercana a la población y a las regiones, mientras que el Senado cumple un rol de revisión y análisis con una perspectiva nacional”, señala.
En la práctica, esto significa que la Cámara de Diputados tendrá una relación más directa con las demandas ciudadanas y los problemas inmediatos de las regiones, mientras que el Senado actuará como un filtro institucional, evaluando las decisiones con una visión de largo plazo y de impacto nacional.
Cómo se elaboran ahora las leyes en el Congreso bicameral
Con el nuevo esquema, los proyectos de ley se iniciarán en la Cámara de Diputados. Tras su aprobación, pasarán al Senado, que podrá aprobarlos, modificarlos o rechazarlos. Si el Senado da luz verde al texto final, la iniciativa se envía al Poder Ejecutivo para su promulgación u observación.
Este proceso de doble revisión busca evitar normas improvisadas o de difícil aplicación. “El bicameralismo permite una evaluación más reflexiva de las leyes y reduce el riesgo de aprobar iniciativas sin impacto real o inviables jurídicamente”, explica el doctor Lip. La idea es que el debate legislativo gane profundidad y se reduzca la producción de leyes contradictorias o mal diseñadas.
Funciones clave del Senado en el nuevo modelo
El Senado tendrá atribuciones exclusivas de alto impacto institucional. Entre las más relevantes se encuentran:
- La elección de autoridades como el Defensor del Pueblo, el Contralor General de la República, los magistrados del Tribunal Constitucional y los directores del Banco Central de Reserva.
- La autorización de la salida del país del presidente de la República.
- La revisión de decretos de urgencia y legislativos emitidos por el Poder Ejecutivo.
- La decisión sobre la suspensión o destitución de altos funcionarios en casos de acusación constitucional.
Estas funciones refuerzan el rol del Senado como un espacio de equilibrio y control, con decisiones que requieren mayor análisis técnico y político.
El rol político de la Cámara de Diputados
Por su parte, la Cámara de Diputados asumirá un papel más activo en el control político cotidiano. Entre sus principales atribuciones están:
- Interpelar y censurar ministros.
- Otorgar o negar la cuestión de confianza.
- Conformar comisiones investigadoras sobre asuntos de interés público.
Este diseño busca que los diputados mantengan un contacto más directo con las demandas ciudadanas, mientras que el Senado evalúa las decisiones desde una perspectiva institucional más amplia.
Qué deben saber los votantes, especialmente los jóvenes
Uno de los principales retos del retorno del Senado es informar adecuadamente al electorado. “Es fundamental que los ciudadanos sepan qué están eligiendo y qué función cumple cada cargo”, advierte el jurista de la UDEP.
Para los jóvenes y votantes primerizos, comprender estas diferencias permitirá evaluar mejor a los candidatos y analizar si sus propuestas son viables según la cámara a la que postulan. Por ejemplo, un aspirante al Senado debería demostrar experiencia política, capacidad de análisis y una visión nacional, mientras que un candidato a la Cámara de Diputados debe mostrar cercanía con las problemáticas ciudadanas y conocimiento de las demandas regionales.
Esta distinción también se refleja en los requisitos de postulación: se exige tener 25 años para ser diputado y 45 años para ser senador, lo que apunta a que esta última cámara esté integrada por personas con mayor trayectoria y experiencia política.
Beneficios esperados del retorno del Senado
Con el retorno del sistema bicameral, se espera contar con leyes mejor pensadas, decisiones políticas más razonadas y una representación más equilibrada entre regiones y nación. No obstante, su éxito dependerá del nivel de coordinación entre ambas cámaras y de la capacidad de los futuros congresistas para responder a las expectativas ciudadanas y fortalecer la institucionalidad democrática.
