Lima, febrero de 2026.- Un nuevo trend se ha vuelto viral en redes sociales: usuarios comparten una fotografía personal y solicitan a herramientas de Inteligencia Artificial que creen una caricatura o ilustración basada en su vida, su trabajo y “todo lo que la IA sabe” sobre ellos. Aunque el resultado suele ser creativo y llamativo, especialistas en ciberseguridad advierten que esta práctica puede exponer información sensible y facilitar fraudes digitales, suplantaciones de identidad y ataques de ingeniería social cada vez más sofisticados.
El trend que combina creatividad e información personal
La dinámica se ha popularizado especialmente en Instagram, TikTok y LinkedIn, donde abundan imágenes animadas que muestran a personas en su oficina, con su familia o representando su profesión. Para lograr resultados más precisos, muchos usuarios no solo suben una fotografía, sino que añaden contexto personal en el prompt: cargo, empresa, ciudad, rutinas diarias, hobbies e incluso detalles familiares.
De acuerdo con expertos de Kaspersky, este tipo de solicitudes no funciona como un simple filtro visual. El comando habitual —“create a caricature about me and my job based on everything you know about me”— incentiva a entregar datos adicionales que permiten a la IA construir un perfil mucho más completo del usuario.
Cómo los datos se convierten en un riesgo real
Cada uno de esos elementos —imagen, texto y contexto— actúa como una pieza clave para crear un perfil digital detallado. Al combinarse, pueden revelar hábitos, relaciones, lugares frecuentes y responsabilidades laborales. Esta información resulta especialmente valiosa para los ciberdelincuentes, que la utilizan para diseñar engaños personalizados y creíbles.
Un mensaje fraudulento que mencione la empresa donde alguien trabaja, su cargo o incluso a un familiar tiene mayores probabilidades de éxito. Según el estudio Lenguaje Digital de Kaspersky, en Perú cerca de 1 de cada 5 usuarios admite que no sabe reconocer un correo o mensaje falso, lo que incrementa el impacto de este tipo de estafas.
Falta de revisión de permisos y privacidad
El problema no se limita a la creación de la caricatura. El mismo estudio revela que el 18 % de los usuarios en Perú reconoce que no revisa los permisos que solicita una aplicación antes de instalarla, ya sea porque la información es extensa o porque no le presta atención.
Además, al interactuar con plataformas de IA generativa, no solo se comparte la imagen final. Dependiendo del servicio y de sus políticas de privacidad, pueden almacenarse la fotografía original, los textos ingresados, el historial de uso y datos técnicos como la dirección IP, el dispositivo o los patrones de interacción. Parte de esta información puede conservarse para operar el servicio, mejorar su rendimiento o entrenar modelos, lo que implica que el contenido no siempre desaparece tras generar la ilustración.
El verdadero peligro no está en la imagen
“El mayor riesgo no está en la ilustración que se crea, sino en todo lo que las personas revelan para obtenerla. Cuando alguien comparte detalles sobre su trabajo, su familia o su rutina, sin darse cuenta está facilitando información que puede ser utilizada para fraudes altamente dirigidos o suplantaciones de identidad”, señala Leandro Cuozzo, analista de Seguridad en el Equipo Global de Investigación y Análisis para América Latina en Kaspersky.
El especialista añade que la exposición acumulada de datos personales puede convertirse en una puerta de entrada para ataques de ingeniería social, robo de identidad o estafas personalizadas, cada vez más difíciles de detectar.
Recomendaciones para participar sin exponerse
Aunque estas herramientas pueden ser una forma entretenida de experimentar con la creatividad digital, los expertos recomiendan adoptar hábitos más prudentes. Para reducir riesgos, Kaspersky sugiere:
- Evitar escribir en el prompt datos identificables como nombre completo, cargo, empresa, ciudad, dirección, horarios o rutinas, incluso si parece solo para personalizar la imagen.
- No subir fotos con logotipos, credenciales o documentos, ni elementos que permitan identificar una organización o ubicación.
- No compartir información ni imágenes de menores de edad, ni revelar datos familiares que puedan usarse para engaños emocionales.
- Revisar la política de privacidad y los permisos de la plataforma antes de utilizarla, especialmente sobre retención de contenido y uso de datos para entrenamiento.
- Complementar la prudencia con protección digital activa, mediante soluciones de seguridad que ayuden a detectar enlaces maliciosos, descargas peligrosas y técnicas de phishing asociadas a este tipo de tendencias.
La creatividad digital no tiene por qué estar reñida con la seguridad. Entender qué información se comparte y cómo puede ser utilizada es clave para disfrutar de estos trends sin abrir la puerta a riesgos innecesarios.
