Minsa insta a reducir el consumo de azúcar en la población infantil

gaseosas

Lima, junio de 2026.- El consumo excesivo de azúcar añadido en preparaciones caseras y la ingesta desmedida de alimentos ultraprocesados se han consolidado como unas de las principales amenazas para el bienestar de los menores en el país. Un reciente informe técnico del Instituto Nacional de Salud (INS), organismo adscrito al Ministerio de Salud (Minsa), advierte que 9 de cada 10 niños de entre 5 y 11 años consumen azúcar todos los días, un patrón alimentario que eleva drásticamente el riesgo de desarrollar obesidad infantil y otras patologías crónicas a temprana edad.

Este panorama nutricional adverso se ve severamente agravado por el sedentarismo tecnológico, las extensas jornadas frente a pantallas digitales y la falta de actividad física sistemática, un conjunto de factores que crea un entorno idóneo para el incremento descontrolado de peso y compromete el desarrollo saludable de las futuras generaciones.

Los hallazgos del INS sobre los hábitos alimenticios en escolares

El reporte estadístico, estructurado por el Centro Nacional de Alimentación, Nutrición y Vida Saludable (Cenan) del INS, se basó en el monitoreo de 254 816 niños dentro del territorio nacional. Los resultados arrojan que el 88% de los menores que integran este grupo etario consume endulzantes diariamente. Asimismo, el análisis detectó una frecuencia crítica en la ingesta de gaseosas, jugos envasados, golosinas comerciales, frituras saturadas y diversos productos con alto procesamiento industrial desde las primeras etapas del crecimiento.

Esta investigación forma parte del “Informe de seguimiento y evaluación de la efectividad e impacto en la salud pública de las medidas adoptadas para mejorar la nutrición y promover la actividad física – 2025”, un documento oficial diseñado para evaluar los avances, desafíos y repercusiones reales de las políticas estatales en materia de alimentación y ejercicio.

El documento técnico advierte que el exceso de peso corporal continúa expandiéndose de forma transversal en casi todos los grupos poblacionales, catalogando la situación actual como una crisis persistente. En el segmento de estudiantes de nivel primaria, el exceso de peso ya afecta al 34.1% a nivel nacional, mostrando una tendencia al alza que preocupa a los especialistas del sector médico.

El impacto del sedentarismo y las enfermedades no transmisibles

Más allá de las deficiencias nutricionales, las autoridades sanitarias alertaron sobre las consecuencias del confinamiento y las nuevas dinámicas del entretenimiento digital. El estudio revela que el 40.3% de los niños registra conductas marcadamente sedentarias, permaneciendo más de cinco horas al día sentados o acostados, sin contabilizar las horas dedicadas al descanso nocturno. Además, tres de cada cuatro menores incrementaron su tiempo de exposición a pantallas tras la crisis de la pandemia.

De acuerdo con los especialistas del INS, la combinación de estos malos hábitos alimentarios con estilos de vida inactivos acelera la aparición de enfermedades no transmisibles que antes eran exclusivas de la adultez, tales como:

  • Diabetes tipo 2: Provocada por la resistencia a la insulina debido al abuso de glucosa.
  • Hipertensión arterial: Vinculada al sobrepeso y la ingesta oculta de sodio en ultraprocesados.
  • Afecciones cardiovasculares: Originadas por la acumulación prematura de grasa en el organismo.

Avances y brechas en las políticas de salud pública

El informe del Minsa reconoce ciertos progresos en el marco regulatorio nacional, destacando la consolidación del etiquetado frontal mediante octógonos de advertencia y los programas de promoción de actividad física en los quioscos y aulas escolares. Sin embargo, el documento aclara que subsisten brechas estructurales complejas en la correcta interpretación de estas advertencias nutricionales, especialmente en las comunidades y zonas rurales del país.

Ante este panorama, el Ministerio de Salud reafirmó su postura de intervenir en la protección de la salud infantil, redoblando esfuerzos para masificar la implementación de entornos saludables tanto en las instituciones educativas como en los hogares peruanos desde la primera infancia.

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