Lima, octubre de 2026.- La forma de conducir tiene un impacto directo en el rendimiento del combustible y en el gasto mensual de los conductores. Según datos del Alternative Fuels Data Center del Departamento de Energía de Estados Unidos, la conducción agresiva puede reducir la economía de combustible entre un 10 % y un 40 % en tráfico de paradas y arranques.
En una ciudad como Lima, caracterizada por trayectos con frecuentes detenciones, prestar atención a los hábitos al volante resulta clave tanto para automovilistas particulares como para empresas con flotas. Prácticas como acelerar bruscamente, frenar de manera constante o mantener el motor encendido en periodos de espera incrementan el consumo sin aportar kilómetros recorridos.
“La mayoría de los conductores asocia un mayor consumo de combustible con el tráfico o el estado mecánico del vehículo, pero pocas veces considera que su propio estilo de conducción tiene un impacto directo”, explica Luis Fernando Flores, Gerente General de Hunter Perú.
Entre los comportamientos cotidianos que afectan la eficiencia destacan las aceleraciones intensas al cambiar los semáforos y circular demasiado cerca de otros vehículos, lo que obliga a frenadas repetitivas por falta de anticipación. Asimismo, mantener el motor en ralentí durante las esperas prolongadas o circular a velocidades elevadas eleva la resistencia aerodinámica y el gasto energético.
Para optimizar la operación y corregir estas conductas, el uso de plataformas de telemetría permite a las compañías identificar patrones de manejo, excesos de velocidad y tiempos detenidos. Además, adoptar una conducción eficiente contribuye a la seguridad vial en un contexto donde el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) reportó 87 172 siniestros viales en 2023, asociados principalmente a la imprudencia y al exceso de velocidad.
