Lima, enero de 2026.- Durante la temporada de verano, los casos de escaldaduras en niños suelen incrementarse, especialmente en lactantes y niños pequeños. Las altas temperaturas, sumadas a la humedad propia de esta época, generan condiciones que favorecen la irritación de la piel en el área del pañal, una afección frecuente que puede causar molestias y afectar el bienestar infantil.
De acuerdo con el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (SENAMHI), en Lima Metropolitana las temperaturas durante el verano pueden oscilar entre los 20.4 °C y 27.5 °C, rangos que contribuyen a una mayor sudoración y a la permanencia de la piel húmeda por periodos prolongados. Este escenario aumenta el riesgo de lesiones cutáneas, particularmente en niños que aún utilizan pañal.
Conocidas médicamente como dermatitis irritativa del área del pañal, las escaldaduras se manifiestan con enrojecimiento, ardor, sensibilidad y, en algunos casos, dolor. Estas molestias pueden interferir con el descanso, la alimentación y el estado de ánimo del niño, generando preocupación en madres y padres.
Según explica la Dra. Kelly Olivera Safora, pediatra de la Clínica Stella Maris, “el calor y la humedad alteran la barrera natural de la piel infantil, volviéndola más vulnerable a la irritación y a la proliferación de microorganismos”. La especialista añade que, durante el verano, la piel del bebé permanece más tiempo húmeda, ya sea por sudor, orina o contacto constante con el agua, lo que facilita la aparición de estas lesiones.
En ese contexto, la pediatra recomienda evaluar de manera oportuna el retiro del pañal. “En muchos casos, alrededor de los 18 meses, es posible iniciar el proceso para dejar el pañal, lo que ayuda a reducir la humedad constante y, con ello, el riesgo de escaldaduras”, señala.
¿Por qué aumentan las escaldaduras en verano?
El incremento de las escaldaduras en niños durante los meses de calor está asociado a diversos factores relacionados con cambios en la rutina diaria y las condiciones ambientales. Entre los principales se encuentran:
- Uso prolongado del pañal sin cambios frecuentes, lo que mantiene la piel en contacto con la humedad.
- Mayor sudoración debido a las altas temperaturas.
- Fricción constante de la piel sensible con el pañal.
- Uso de jabones, cremas o toallitas con componentes irritantes.
- Ventilación insuficiente del área del pañal.
Además, el uso habitual de toallas húmedas para la higiene puede empeorar la situación, ya que algunas contienen alcohol, fragancias u otros químicos que irritan la piel del bebé. En casos no tratados adecuadamente, las escaldaduras pueden complicarse con infecciones bacterianas o micóticas, prolongando el malestar y el tiempo de recuperación.
Recomendaciones para prevenir las escaldaduras en niños
La prevención es clave para evitar este tipo de lesiones cutáneas. Los especialistas en pediatría coinciden en que pequeñas acciones diarias pueden marcar una gran diferencia en el cuidado de la piel infantil. Entre las principales recomendaciones se encuentran:
- Cambiar el pañal con mayor frecuencia y realizar una limpieza suave del área afectada. En niños de 1 año y 6 meses, se puede considerar dejar progresivamente el uso del pañal.
- Secar completamente la piel antes de colocar un pañal limpio, evitando la humedad residual.
- Aplicar cremas de barrera que protejan la piel del contacto directo con la orina y las heces.
- Evitar productos perfumados o con alcohol, como ciertas toallas húmedas, que pueden causar irritación.
- Permitir, cuando sea posible, periodos cortos sin pañal para favorecer la ventilación y mantener la piel seca.
Estas medidas no solo ayudan a prevenir las escaldaduras, sino que también contribuyen a mantener la piel del niño sana durante todo el año, especialmente en épocas de calor intenso.
¿Cuándo acudir al especialista?
Es recomendable consultar con un pediatra cuando las lesiones no muestran mejoría tras tres días de cuidados básicos, o si se presentan signos de alarma como secreción, aumento del dolor, sangrado o síntomas de infección. La evaluación oportuna permite indicar el tratamiento adecuado y evitar complicaciones.
“La prevención y el manejo oportuno evitan complicaciones y reducen el malestar del niño. En verano, el cuidado de la piel debe ser parte de la rutina diaria”, concluye la especialista.
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