Lima, octubre de 2026.- Las variaciones climáticas asociadas al Fenómeno de El Niño generan condiciones ambientales adversas que aceleran la propagación de virus y vectores en el país. El incremento de las temperaturas, sumado a las intensas precipitaciones e inundaciones, aumenta el riesgo de contraer enfermedades transmitidas por mosquitos, infecciones gastrointestinales y golpes de calor en la población urbana y rural.
Ante esta coyuntura epidemiológica, los especialistas advierten sobre la necesidad de implementar protocolos preventivos en el hogar para reducir la exposición a patógenos. La acumulación no controlada de agua y el contacto con fuentes contaminadas representan las principales vías de contagio en temporadas de emergencia climática.
Principales patologías y mecanismos de transmisión
El aumento del calor y el estancamiento de fluidos favorecen la reproducción acelerada del zancudo Aedes aegypti, principal vector del dengue, zika y chikunguña. Para frenar su reproducción, los infectólogos recomiendan eliminar inservibles, lavar los depósitos de almacenamiento y mantener los recipientes herméticamente tapados, además de aplicar repelente de forma periódica.
Por otro lado, las colapsos de desagües y el empozamiento de lluvias incrementan la incidencia de enfermedades diarreicas agudas y leptospirosis. La transmisión ocurre por el consumo o contacto directo con agua estancada y lodo contaminado. Resulta indispensable hervir o clorar el agua, lavar los alimentos antes de consumirlos y practicar un lavado de manos riguroso con agua y jabón.
Efectos del calor y afecciones secundarias
Las altas temperaturas generan cuadros de agotamiento y golpes de calor, condición que afecta con mayor gravedad a niños, adultos mayores y pacientes con enfermedades crónicas. Para prevenir descompensaciones, se aconseja asegurar una hidratación constante, permanecer en ambientes ventilados y evitar la exposición solar prolongada en horas de mayor radiación.
Asimismo, la humedad ambiental y los cambios bruscos de temperatura propician la aparición de alergias dermatológicas, conjuntivitis y problemas respiratorios. La higiene personal constante y la ventilación de los espacios habitables reducen de forma considerable la carga de alérgenos y bacterias.
Señales de alerta y atención médica oportuna
Prevenir no significa alarmarse, sino conocer las condiciones de nuestro entorno y actuar de manera oportuna. Mantener buenas prácticas de higiene, consumir agua segura, protegerse de los vectores y consultar ante síntomas persistentes son acciones sencillas que marcan la diferencia, explica el Dr. Marcial Enrique Muñoz Dueñas, especialista en Medicina Interna de la Clínica Stella Maris.
Frente a la presencia de fiebre persistente, vómitos continuos, diarrea severa, signos de deshidratación o dificultad respiratoria, el especialista enfatiza la importancia de acudir a un centro de salud y evitar la automedicación para prevenir complicaciones graves en la salud de la familia.
