Lima, febrero de 2026.- El inicio del año representa uno de los periodos más sensibles para la salud financiera de los emprendedores y pequeñas empresas. Tras el cierre de campañas comerciales, pagos acumulados y reajustes presupuestales, las decisiones financieras que se adopten en los primeros meses pueden definir si el negocio avanza hacia el crecimiento o enfrenta un escenario de presión operativa constante. En este contexto, la gestión del flujo de caja se consolida como un factor determinante para sostener y proyectar la actividad empresarial durante todo el 2026.
Más allá del volumen de ventas, lo que garantiza la continuidad del negocio es la capacidad de contar con liquidez disponible para cubrir obligaciones, mantener la operación diaria y planificar inversiones con previsibilidad. Muchas empresas registran buenos niveles de facturación, pero enfrentan dificultades porque el efectivo no ingresa en el momento en que se necesita.
“Muchos emprendedores arrancan el año con buenas proyecciones de ventas, pero con poco efectivo disponible. Sin una correcta gestión del flujo de caja, las decisiones financieras se vuelven reactivas y no estratégicas”, explica Martín Santa María, gerente general de Liquidez Capital Perú.
El flujo de caja como termómetro del negocio
El flujo de caja permite conocer con precisión cuánto dinero entra, cuándo ingresa y en qué se utiliza. Esta información resulta clave para anticipar escenarios, evitar atrasos en pagos y tomar decisiones financieras alineadas con la realidad del negocio. Una lectura incompleta o desactualizada del flujo de caja puede generar una falsa sensación de estabilidad y derivar en problemas operativos.
En los primeros meses del año, este análisis cobra especial relevancia, ya que muchas empresas deben enfrentar compromisos adquiridos en el último trimestre, además de planificar nuevas inversiones o expansiones.
Decisiones financieras clave al inicio del año
De acuerdo con especialistas en financiamiento empresarial, durante el primer trimestre los emprendedores deberían priorizar decisiones orientadas a proteger y fortalecer su liquidez. Entre las principales recomendaciones se encuentran:
- Analizar el flujo de caja real, identificando ingresos efectivos, fechas de cobro y gastos ineludibles.
- Revisar los plazos de cobro, especialmente con clientes que pagan a 30, 60 o más días.
- Planificar pagos e inversiones sin comprometer recursos que aún no han sido cobrados.
- Evaluar herramientas financieras flexibles que permitan cubrir brechas de liquidez sin afectar la estabilidad del negocio.
Tomar estas decisiones a tiempo reduce el riesgo de atrasos, evita frenar el crecimiento y disminuye la dependencia de financiamiento costoso en momentos críticos.
Factoring: una herramienta para mejorar la liquidez
En este escenario, el factoring se posiciona como una alternativa relevante para fortalecer el flujo de caja desde el inicio del año. A través de este mecanismo, las empresas pueden convertir sus facturas por cobrar en liquidez inmediata, sin necesidad de esperar los plazos de pago acordados con sus clientes.
A diferencia de un crédito tradicional, el factoring no implica endeudamiento, ya que se basa en adelantar el cobro de un activo existente. Esto permite mantener un flujo de caja más estable, cubrir gastos operativos sin frenar la operación y tomar decisiones financieras con mayor claridad, reduciendo la presión que suele generar la falta de liquidez.
“Contar con liquidez desde los primeros meses del año permite que las decisiones financieras sean planificadas y no forzadas. El factoring ayuda a que el flujo de caja acompañe el crecimiento del negocio”, concluye Santa María.
Cerrar el año con una estrategia clara de gestión financiera y comenzar el siguiente con liquidez suficiente puede marcar la diferencia entre sobrevivir y crecer de manera sostenible.
