Lima, 29 de septiembre de 2026.- Cuidar la salud cardiovascular exige ir más allá de reducir embutidos o frituras. Diversos productos comercializados bajo un perfil saludable aportan cantidades elevadas de azúcar, sodio o grasas saturadas, componentes vinculados a la presión arterial alta, colesterol elevado y sobrepeso.
«Cuidar la salud cardiovascular no implica seguir una alimentación restrictiva, sino hacer elecciones que puedan mantenerse en el tiempo», señala el Lic. Aitor Bengoa, coordinador de Nutrición y Dietética del Instituto Carrión.
Alimentos bajo evaluación nutricional
El especialista advierte sobre cinco productos cotidianos cuyo etiquetado debe analizarse con detenimiento:
- Barras de cereal: promocionadas como bocadillos prácticos, muchas presentaciones contienen concentraciones altas de azúcar. Se debe comparar el aporte por porción antes de elegirlas.
- Granolas: combinan frutos secos y cereales, pero suelen incorporar azúcares añadidos. Adicionalmente, las porciones servidas suelen superar las declaradas por el fabricante.
- Yogures con frutas: contienen mayor nivel de azúcar en comparación con el yogur natural. La alternativa sugerida es consumir yogur natural y añadir fruta fresca picada.
- Jugos envasados: aportan azúcares y carecen de la fibra propia de la fruta entera, la cual debe ser la prioridad.
- Galletas integrales: la etiqueta «integral» no garantiza un bajo contenido de sodio, azúcares o grasas. Es indispensable revisar los ingredientes y la tabla nutricional.
Salsas, sopas instantáneas, cereales infantiles y pan de molde también registran aportes significativos de sodio o azúcar. El exceso de sal incrementa la presión arterial, mientras que las grasas saturadas y el azúcar atentan contra el equilibrio coronario.
Criterios de lectura de etiquetas y pautas diarias
Al examinar un empaque, se debe verificar la cantidad de nutrientes críticos por porción y calcular cuántas porciones contiene el empaque completo, dado que el consumo total puede duplicar o triplicar los valores indicados.
Para proteger el corazón, se aconseja consumir entre cuatro y cinco porciones diarias de frutas y verduras variadas, incluir legumbres y frutos secos varias veces por semana y comer pescado azul rico en omega 3 al menos dos veces por semana. Las carnes rojas y embutidos deben limitarse a ocasiones puntuales.
