Lima, enero de 2026.- Los cálculos renales se han convertido en un problema de salud silencioso que afecta cada vez más a jóvenes y adultos en el Perú. De acuerdo con el Ministerio de Salud (Minsa), entre los 20 y 35 años —una etapa marcada por mayor riesgo de deshidratación y hábitos alimenticios inadecuados— hasta el 12 % de los hombres y el 6 % de las mujeres podrían desarrollar cálculos renales en algún momento de su vida.
Formados por la cristalización de sustancias presentes en la orina, estos depósitos sólidos pueden permanecer asintomáticos durante largos periodos. Sin embargo, cuando alcanzan un tamaño considerable o se desplazan por las vías urinarias, pueden desencadenar dolor intenso, infecciones y complicaciones que requieren atención médica inmediata.
Un problema que avanza sin síntomas evidentes
El Dr. Freddy Ramírez, urólogo de SANNA Clínica San Borja, explica que los cálculos aparecen cuando la concentración de minerales en la orina supera la capacidad de disolución del organismo o cuando disminuyen los factores naturales que protegen a los riñones, como los citratos.
“La mayoría de pacientes no siente ningún síntoma hasta que el cálculo ya es grande o se desplaza, generando un dolor súbito y severo que obliga a buscar atención médica de inmediato”, advierte el especialista. Esta característica hace que la enfermedad avance de forma silenciosa y se detecte, en muchos casos, en etapas más complejas.
Factores de riesgo más frecuentes
Aunque existen distintos tipos de cálculos —desde los compuestos por calcio hasta aquellos vinculados a infecciones urinarias— su origen suele estar relacionado con una combinación de factores. Entre los más frecuentes se encuentran la hidratación insuficiente, dietas altas en sal y azúcar, el exceso de carnes rojas, los antecedentes familiares, el sedentarismo y vivir en zonas calurosas, donde la pérdida de líquidos es mayor.
Estos hábitos, mantenidos en el tiempo, favorecen la concentración de minerales en la orina y aumentan el riesgo de formación de cristales.
Hábitos clave para prevenir los cálculos renales
Para reducir el riesgo de desarrollar cálculos renales, el Dr. Ramírez recomienda adoptar medidas preventivas respaldadas por guías clínicas internacionales:
Mantener una hidratación constante
Buscar que la orina sea clara durante el día es un indicador práctico de una adecuada ingesta de líquidos. El consumo suficiente de agua ayuda a diluir minerales como el calcio y el oxalato. Se recomienda orinar aproximadamente 2 litros en 24 horas, lo que implica beber líquidos no azucarados de manera regular entre comidas.
Limitar el consumo de sal
Una dieta alta en sodio eleva la cantidad de calcio en la orina, aumentando la probabilidad de formación de cálculos. Reducir alimentos procesados, embutidos y snacks puede generar un impacto significativo en la prevención.
Incorporar frutas ricas en citratos
Limón, naranja y toronja contienen citratos que actúan como inhibidores naturales, al unirse a los minerales y evitar que formen cristales. Incluso pequeñas cantidades diarias pueden disminuir el riesgo en personas predispuestas.
Reducir productos azucarados y bebidas gasificadas
El consumo excesivo de harinas refinadas, galletas, chocolates, caramelos y bebidas gaseosas se asocia a un mayor riesgo de cálculos renales y debe moderarse.
Priorizar una dieta equilibrada
Limitar la ingesta de carnes rojas y proteínas animales ayuda a controlar el ácido úrico en la orina. Incluir verduras, granos integrales y proteínas magras contribuye a mantener un pH urinario más estable.
Realizar controles urológicos periódicos
Especialmente en personas con antecedentes familiares o episodios previos, los exámenes preventivos permiten identificar factores metabólicos de riesgo antes de que aparezca un cálculo.
La importancia de detectar señales tempranas
El especialista agrega que reconocer síntomas iniciales como dolor lumbar intermitente, molestias al orinar o cambios en el color de la orina permite actuar con mayor rapidez y evitar complicaciones. Actualmente, muchas de las técnicas para el tratamiento de cálculos renales son mínimamente invasivas, seguras y con tiempos de recuperación más cortos.
“En SANNA tratamos a los pacientes con la mayor calidez y buscamos la mejor atención en salud, concientizando sobre la importancia de la prevención. Los cálculos renales pueden pasar desapercibidos durante mucho tiempo, pero con hábitos simples y una evaluación a tiempo es posible prevenirlos y evitar que evolucionen hacia cuadros más dolorosos o severos”, concluye el Dr. Ramírez.
