Cómo combatir el sedentarismo en la niñez con actividad física

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Lima, junio de 2026.- El Ministerio de Salud (Minsa) ha emitido una serie de recomendaciones urgentes dirigidas a los hogares peruanos para mitigar el avance de la inactividad corporal en los menores de edad. A través de un pronunciamiento oficial, la institución sectorial enfatizó la necesidad de adoptar rutinas dinámicas compartidas en el entorno hogareño, una estrategia que se ha vuelto indispensable tras la difusión de indicadores médicos que exponen un preocupante panorama de salud pública en el desarrollo infantil a nivel nacional.

La iniciativa surge inmediatamente después de que un informe técnico del Instituto Nacional de Salud (INS), elaborado de forma específica por el Centro Nacional de Alimentación, Nutrición y Vida Saludable (Cenan), advirtiera que tanto los menores de edad como la población adulta realizan cada vez menos actividades que involucren gasto energético. En contraparte, se ha registrado un incremento sostenido en las horas dedicadas al uso de dispositivos electrónicos y pantallas recreativas, consolidando conductas nocivas que se agudizaron tras el periodo de emergencia sanitaria por la covid-19.

Cifras alarmantes sobre la inactividad infantil y el uso de pantallas

El reporte estadístico del INS evaluó un universo de 254,816 niños y niñas de entre 8 y 11 años de edad en todo el territorio nacional. Los resultados revelan que el 49.3 % de este grupo poblacional —equivalente a más de 125,000 infantes— presenta una conducta sedentaria crítica, lo que significa que permanecen más de cinco horas al día sentados o acostados, excluyendo las horas destinadas al descanso nocturno biológico.

Asimismo, el documento del Cenan detalla que tres de cada cuatro niños incrementaron drásticamente su tiempo frente a pantallas de teléfonos, tabletas, televisores y computadoras tras la pandemia. Esta tendencia digital no solo ha desplazado la recreación tradicional, sino que ha contribuido a consolidar hábitos de inmovilidad desde etapas muy tempranas del crecimiento, afectando el desarrollo psicomotriz básico de la población escolar.

El impacto del sedentarismo en la población adulta y la salud familiar

La problemática no es exclusiva de los menores, ya que la situación en el segmento adulto también muestra indicadores preocupantes para el Minsa. El informe señala que solo un exiguo 3.1 % de los adultos alcanza niveles óptimos o altos de ejercicio corporal diario, mientras que el 60 % realiza una actividad física calificada como baja o ligera. Esta condición de inactividad es mucho más marcada en el sector de mujeres y en aquellos ciudadanos que residen en áreas netamente urbanas.

Esta evaluación, desarrollada en el marco del monitoreo de las políticas públicas de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, advierte que la falta de movimiento está estrechamente vinculada al incremento sostenido de la obesidad y el exceso de peso en el país, consolidando las siguientes estadísticas de vulnerabilidad:

  • Escolares de primaria: El exceso de peso afecta actualmente al 34.1 % de los estudiantes de este nivel.
  • Jóvenes (18 a 29 años): Más de la mitad de la población en este rango padece de sobrepeso u obesidad.
  • Adultos (30 a 59 años): El problema alcanza un nivel crítico, afectando al 78.5 % de las personas en esta etapa de vida.

Riesgos crónicos y acciones de prevención desde el hogar

Las autoridades del Minsa reiteran de manera constante que la combinación de regímenes alimentarios poco saludables con bajos niveles de ejercicio eleva exponencialmente el riesgo de desarrollar enfermedades no transmisibles a mediana edad, tales como la diabetes mellitus, la hipertensión arterial y diversas patologías cardiovasculares complejas.

Frente a este escenario, los especialistas en salud pública recuerdan que revertir esta tendencia y proteger a la infancia es una responsabilidad compartida que involucra directamente al núcleo familiar. Promover de forma activa los juegos recreativos al aire libre, establecer límites estrictos al tiempo de exposición a los entornos digitales y fomentar caminatas o deportes regulares son acciones fundamentales para prevenir afecciones crónicas, fortalecer el bienestar físico y asegurar una óptima calidad de vida tanto en el presente como en el futuro.

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