Lima, febrero de 2026.- La prevención y el diagnóstico oportuno del cáncer siguen siendo las herramientas más efectivas para reducir el impacto de esta enfermedad en la población. Diversos especialistas coinciden en que reforzar hábitos de vida saludables y acudir de manera periódica a controles médicos permite identificar el cáncer en etapas iniciales, lo que mejora significativamente las opciones de tratamiento y aumenta las probabilidades de supervivencia.
La detección temprana como pilar frente al cáncer
Detectar el cáncer antes de que aparezcan síntomas visibles puede marcar una diferencia decisiva en el pronóstico. De acuerdo con proyecciones de la Sociedad Americana del Cáncer, en 2026 se registrarían más de 2,1 millones de nuevos diagnósticos en Estados Unidos. Esta cifra refleja la magnitud del problema a nivel global, pero también va acompañada de avances alentadores.
Según la misma organización, la supervivencia relativa a cinco años para todos los tipos de cáncer combinados alcanzó el 70 % en personas diagnosticadas entre 2015 y 2021. Este progreso se atribuye principalmente a la detección temprana, la disminución del consumo de tabaco y los avances constantes en tratamientos médicos y terapias personalizadas.
Hábitos saludables que reducen el riesgo
Especialistas en salud coinciden en que una parte importante de los casos de cáncer puede prevenirse adoptando hábitos saludables. Entre las principales recomendaciones se encuentran:
- Mantener una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras y fibra.
- Realizar actividad física regular, adaptada a la edad y condición de cada persona.
- Evitar el consumo de tabaco y la exposición al humo ajeno.
- Limitar la ingesta de bebidas alcohólicas.
- Acudir de forma periódica a controles médicos preventivos.
Si bien un resultado anormal en una prueba de cribado no significa necesariamente un diagnóstico de cáncer, sí permite realizar estudios adicionales de manera oportuna. Esto resulta clave para confirmar o descartar la enfermedad y, en caso de detectarla, iniciar un tratamiento temprano.
Chequeos médicos y pruebas de cribado
Las pruebas de detección del cáncer están diseñadas para identificar la enfermedad incluso antes de que se manifiesten síntomas. En algunos casos, estos exámenes permiten detectar cambios tempranos en el organismo que podrían evolucionar a cáncer si no se tratan a tiempo.
Por lo general, los chequeos preventivos se recomiendan a partir de los 40 años. Sin embargo, pueden realizarse antes en personas con antecedentes familiares u otros factores de riesgo, siempre bajo la orientación de un profesional de la salud. Mamografías, colonoscopías, exámenes de próstata y pruebas dermatológicas son algunos ejemplos de estudios que contribuyen a una detección temprana efectiva.
La importancia del seguimiento médico
El seguimiento médico regular no solo ayuda a detectar enfermedades, sino también a generar conciencia sobre la importancia del autocuidado. Para el Alberto Pieretti, especialista en oncología urológica de Cleveland Clinic, la prevención juega un rol fundamental en la lucha contra el cáncer.
“Hoy sabemos que una parte importante de los casos de cáncer puede prevenirse o detectarse a tiempo. Adoptar hábitos saludables y cumplir con los chequeos médicos según la edad y el riesgo personal puede marcar una diferencia real en el pronóstico de la enfermedad”, señala el especialista.
Un desafío que sigue vigente
A pesar de los avances médicos y científicos, la incidencia de varios tipos de cáncer continúa en aumento en diferentes regiones del mundo. Esta realidad refuerza la necesidad de fortalecer una cultura de prevención, información y autocuidado desde edades tempranas.
Promover el acceso a controles médicos, fomentar estilos de vida saludables y difundir información confiable son acciones clave para reducir el impacto del cáncer en la sociedad. El mensaje es claro: informarse, actuar a tiempo y priorizar la salud puede salvar vidas.
