Lima, febrero de 2026.- Durante el verano, el incremento de las temperaturas y la humedad crea el escenario ideal para la rápida reproducción de pulgas y garrapatas, parásitos que no solo afectan el bienestar de las mascotas, sino que también pueden provocar enfermedades infecciosas, parasitarias y dermatológicas con consecuencias graves si no se detectan a tiempo.
Especialistas en salud animal advierten que, en esta época del año, la exposición al aire libre, los paseos frecuentes y el contacto con otros animales aumentan significativamente el riesgo de infestaciones, especialmente en perros.
Enfermedades que pueden transmitir pulgas y garrapatas
Más allá de la incomodidad que generan las picaduras, estos parásitos pueden actuar como vectores de diversas enfermedades. El médico veterinario César Harada, especialista de Proteggo, explica que entre las patologías más frecuentes se encuentran:
- Ehrlichiosis, que debilita las defensas y puede causar sangrados.
- Babesiosis, asociada a cuadros de anemia.
- Anaplasmosis, que afecta las plaquetas.
- Hepatozoonosis, caracterizada por fiebre, dolor muscular y debilidad.
- Rickettsiosis, que provoca fiebre y decaimiento general.
- Bartonelosis, que puede generar fiebre e inflamación de los ganglios linfáticos.
Estas enfermedades pueden evolucionar de forma silenciosa y manifestarse cuando el daño ya es considerable, por lo que la prevención resulta clave.
Síntomas que alertan una posible infestación
Reconocer las señales tempranas permite actuar antes de que la infestación se agrave. Entre los síntomas más comunes en mascotas se encuentran:
- Picazón intensa, especialmente en la zona baja de la espalda y la base de la cola, aunque también puede presentarse en abdomen, flancos y cara interna de los muslos.
- Erupciones papulares y costrosas en la piel.
- Pérdida de pelo (alopecia).
- Seborrea e hiperpigmentación en las áreas afectadas.
- Irritabilidad y cambios de comportamiento, asociados al estrés constante por la picazón.
“Otro indicador frecuente es la presencia de la llamada suciedad de pulga, pequeños puntos negros que corresponden a sangre digerida”, precisa Harada. En infestaciones más severas, los parásitos pueden observarse directamente: las pulgas se mueven con rapidez entre el pelaje, mientras que las garrapatas suelen fijarse en zonas como el cuello, las orejas, entre los dedos o alrededor de la región perineal.
Un problema que también afecta a las personas
Las infestaciones por pulgas y garrapatas no solo comprometen la salud animal. También representan un riesgo para la salud pública, ya que algunas de las enfermedades que transmiten pueden afectar a las personas.
Por ello, los expertos coinciden en que la prevención debe basarse en una estrategia constante, que tenga en cuenta el entorno donde vive la mascota, la presencia de otros animales y las condiciones medioambientales propias de cada estación.
Prevención: la clave para un verano seguro
“El uso de un antiparasitario externo adecuado es fundamental para proteger a los perros durante todo el año, pero especialmente en verano”, señala el especialista de Proteggo. Según explica, una protección eficaz permite interrumpir el ciclo de vida del parásito desde las primeras etapas.
En ese sentido, destaca que existen fórmulas con rápido inicio de acción, donde las pulgas comienzan a morir apenas 60 minutos después de la aplicación, reduciendo el riesgo de transmisión de enfermedades y mejorando el bienestar del animal.
Incentivos para reforzar el cuidado en temporada alta
Con el objetivo de fomentar la protección de las mascotas durante esta época crítica, se ha lanzado la promoción “Sol, Playa & Proteggo”. Al adquirir el producto, los dueños pueden encontrar una cartilla raspa y gana con la posibilidad de acceder a pasajes dobles y alojamiento en destinos como Río de Janeiro, San Andrés y Punta Cana.
Cuidar la salud de las mascotas durante el verano no solo implica disfrutar más de la temporada, sino también prevenir riesgos que pueden afectar a toda la familia.
