Viviendas autoconstruidas en el Perú incumplen la normativa

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Lima, septiembre de 2026.- El déficit de vivienda formal en el Perú presenta un aspecto crítico relacionado con la seguridad de las edificaciones existentes. Según datos del Grupo de Análisis para el Desarrollo (Grade), el 69% de las viviendas en Lima y más del 70% a nivel nacional son producto de la autoconstrucción. De este total, cuatro de cada cinco inmuebles no cumplen con los estándares y buenas prácticas de construcción, una situación que incrementa la vulnerabilidad ante eventos sísmicos y la intensificación de fenómenos climáticos.

Vulnerabilidad en las edificaciones y costos asociados

La autoconstrucción predomina en los sectores socioeconómicos C, D y E, alcanzando también al 40% de las viviendas del sector B. Estimaciones de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) señalan que una familia en Lima tarda en promedio 16 años en culminar su vivienda, invirtiendo cerca de S/ 190,000, monto que representa un 33% más en comparación con una edificación formal.

Entre los factores técnicos que incrementan el riesgo estructural destacan la ausencia de estudios de suelo para los cimientos, el empleo de ladrillo pandereta en muros portantes y la falta de confinamiento con columnas y vigas de concreto armado.

Riesgo en las instalaciones eléctricas internas

A las deficiencias en las estructuras se suma la fragilidad de la infraestructura eléctrica. En las viviendas construidas por etapas sin asesoría técnica, el uso de cableado informal y materiales sin certificación representa un factor de riesgo frente a sobrecargas y condiciones ambientales severas.

Estadísticas del INEI indican que en mayo de 2026 la generación hidroeléctrica disminuyó un 6.21%, lo que requirió un incremento del 27.61% en la producción termoeléctrica. Dado que el 58% de la energía eléctrica del país proviene de fuentes hidroeléctricas, las variaciones en el clima y el mayor consumo energético generan presión sobre la red y sobre los sistemas eléctricos de las viviendas.

El especialista de INDECO by Nexans, Mirko Males, señala que la evaluación de la seguridad en las viviendas debe abarcar tanto la estructura como el sistema eléctrico, enfatizando que el uso de conductores certificados permite reducir riesgos frente a contingencias externas y fluctuaciones en la demanda.

Recomendaciones técnicas de seguridad

Para reducir los riesgos en las redes eléctricas de las viviendas autoconstruidas, INDECO by Nexans identifica cuatro medidas esenciales:

  • Emplear conductores eléctricos certificados para evitar sobrecalentamientos y cortocircuitos.
  • Planificar la capacidad de la instalación considerando el incremento futuro de la demanda de energía.
  • Proteger las canalizaciones y conexiones ante posibles filtraciones o humedad.
  • Contar con la intervención de personal técnico calificado para el diseño y montaje de la red.

La atención a la brecha de seguridad habitacional requiere una aproximación integral que combine criterios de construcción adecuados e instalaciones eléctricas seguras para mitigar los riesgos en los hogares.

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