Habilidades profesionales hacia 2030: el reto más allá de la IA

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Lima, septiembre de 2026.- El avance de la inteligencia artificial y la evolución del mercado laboral plantean la necesidad de una formación basada en fundamentos sólidos, pensamiento crítico y adaptación tecnológica. Según el Foro Económico Mundial, el 39 % de las habilidades centrales de los trabajadores se transformará o quedará desactualizado hacia 2030. Este escenario exige desarrollar capacidades para incorporar nuevos conocimientos y resolver problemas complejos en entornos cambiantes.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que uno de cada cuatro trabajadores en el mundo ocupa un puesto con algún grado de exposición a la inteligencia artificial generativa. Sin embargo, el organismo señala que la transformación de los empleos es el resultado más probable, ya que gran parte de las funciones mantendrá la necesidad de intervención humana.

«Anticiparnos a los cambios implica desarrollar capacidades que permitan comprender problemas nuevos, tomar decisiones en contextos inciertos y construir soluciones utilizando las herramientas disponibles. Más que aprender tecnologías específicas, el desafío es contar con fundamentos que permitan seguir aprendiendo a lo largo del tiempo», explica Jesús Bellido, decano de la Facultad de Computación de la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC).

Cinco capacidades clave para los profesionales del futuro

A partir de un ejercicio comparativo apoyado en modelos de inteligencia artificial y contrastado con análisis de especialistas de UTEC, se identificaron cinco competencias prioritarias para las próximas décadas:

  • Pensamiento crítico y criterio: Capacidad para distinguir información relevante, verificar la confiabilidad de los resultados e identificar qué decisiones requieren supervisión humana.
  • Colaboración con inteligencia artificial: Habilidad para integrar herramientas de IA en el análisis y resolución de problemas, evaluando sus entregables con criterio analítico.
  • Aprendizaje continuo y adaptabilidad: Disposición para incorporar metodologías cambiantes, explorar disciplinas afines y adaptar fundamentos conceptuales a nuevos escenarios.
  • Pensamiento sistémico e interdisciplinario: Comprensión de las interacciones entre tecnología, personas, negocios, sociedad y medioambiente para medir el impacto real de cada solución.
  • Creatividad para plantear problemas: Enfoque en la formulación de preguntas precisas y el cuestionamiento de supuestos para identificar necesidades relevantes antes de ejecutar respuestas.

Enfoque educativo y demanda laboral

El Foro Económico Mundial proyecta un crecimiento sostenido hacia 2030 en perfiles vinculados con inteligencia artificial, análisis de datos, ciberseguridad y energías renovables, además de sectores como educación y salud. Esta tendencia evidencia que la transformación digital atraviesa diversas industrias y requiere combinar especialización técnica con capacidades humanas.

Frente a esta dinámica, UTEC promueve la Mentalidad Builder, un modelo de enseñanza orientado a combinar conocimientos teóricos, herramientas tecnológicas y experiencia práctica para resolver desafíos reales. «En un entorno donde el cambio es constante, la diferencia no estará únicamente en acceder a nuevas tecnologías, sino en la capacidad de comprender los problemas, conectar conocimientos y construir soluciones con impacto», concluye Bellido.

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