Cómo preparar las instalaciones para el verano: claves de mantenimiento

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Lima, enero de 2026.- Con la llegada del verano y el incremento sostenido de las temperaturas, las instalaciones de edificios corporativos, industriales, educativos y comerciales enfrentan mayores exigencias operativas. El uso intensivo de los sistemas de climatización, sumado a factores como el calor y la humedad, vuelve imprescindible reforzar el mantenimiento preventivo para proteger la salud de los usuarios, asegurar la continuidad de las operaciones y evitar sobrecostos imprevistos.

Durante esta temporada, el mantenimiento de las instalaciones adquiere un rol estratégico. No se trata únicamente de garantizar ambientes frescos, sino de preservar la calidad del aire interior, mantener la infraestructura en condiciones óptimas y prolongar la vida útil de los equipos. Una gestión preventiva adecuada permite anticiparse a fallas, optimizar el consumo energético y reducir interrupciones que pueden impactar en la productividad y el servicio.

“El adecuado mantenimiento del aire acondicionado mejora la eficiencia energética y la calidad del aire interior, impactando directamente en la salud y productividad de las personas”, señala Yanet Pardo, gerente de Mantenimiento del Grupo EULEN Perú, al destacar la importancia de una planificación técnica previa al periodo de mayor demanda.

Mantenimiento preventivo: un eje clave en verano
Las altas temperaturas elevan el uso de los sistemas de aire acondicionado, lo que incrementa el desgaste de los equipos si no se realiza una supervisión constante. Además, el calor y la humedad crean condiciones favorables para la proliferación de microorganismos, lo que hace indispensable reforzar las labores de limpieza y desinfección en los espacios de trabajo y atención al público.

En este contexto, especialistas en gestión de instalaciones coinciden en que el mantenimiento preventivo debe abordarse de manera integral, considerando no solo la climatización, sino también el saneamiento, la limpieza y la supervisión técnica de toda la infraestructura. Este enfoque permite asegurar ambientes saludables y operaciones sostenibles durante los meses de mayor exigencia.

Cinco frentes de mantenimiento para priorizar
Con el objetivo de prevenir incidencias y garantizar el correcto funcionamiento de las instalaciones durante el verano, el Grupo EULEN Perú identifica cinco frentes de acción prioritarios que las organizaciones deberían considerar en su planificación:

1. Mantenimiento del aire acondicionado.
Revisar y limpiar los sistemas de climatización, cambiar filtros y verificar su correcto funcionamiento ayuda a evitar fallas inesperadas, optimizar el consumo energético y mantener una adecuada calidad del aire interior.

2. Refuerzo de la limpieza y desinfección de espacios.
El aumento de la temperatura puede favorecer la acumulación de suciedad y microorganismos. Por ello, es clave intensificar los protocolos de limpieza, especialmente en zonas de alto tránsito y áreas comunes.

3. Control de la calidad del aire interior.
La limpieza y desinfección de ductos y equipos de climatización contribuye a reducir polvo, alérgenos y contaminantes, generando ambientes más saludables para colaboradores, usuarios y visitantes.

4. Inspecciones periódicas de las instalaciones.
Las revisiones preventivas permiten detectar sobrecargas, fugas o desgastes a tiempo, evitando interrupciones del servicio y costos asociados a reparaciones de emergencia durante la temporada alta.

5. Gestión integral del mantenimiento.
Articular la climatización, el saneamiento, la limpieza y la supervisión técnica dentro de un solo plan facilita una operación más eficiente, ordenada y alineada con los objetivos de continuidad operativa.

Planificación para evitar sobrecostos
Una de las principales ventajas del mantenimiento preventivo es la reducción de gastos asociados a fallas imprevistas. La atención correctiva durante el verano suele implicar mayores costos, tiempos de inactividad y afectación directa a los usuarios. Además, una infraestructura bien mantenida contribuye a una mejor experiencia y refuerza la imagen institucional de las organizaciones.

“La correcta gestión del mantenimiento incide directamente en la calidad de los espacios, el bienestar de las personas y la continuidad de las actividades que se desarrollan en ellos”, concluye Yanet Pardo, al subrayar la necesidad de anticiparse a los riesgos propios de la temporada.

Implementar una estrategia de mantenimiento preventivo en verano permite a las organizaciones enfrentar las altas temperaturas con mayor eficiencia, proteger sus activos y asegurar ambientes seguros y saludables para todos los usuarios.

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