Lima, enero de 2026.- Los viajes de verano suelen asociarse con descanso, desconexión y tiempo en familia. Sin embargo, también pueden implicar riesgos para la salud, especialmente cuando se viaja con niños y adultos mayores, dos grupos más vulnerables a cambios de clima, alimentación y rutinas. En ese contexto, contar con un botiquín de verano bien equipado se convierte en una medida preventiva clave para atender imprevistos y evitar complicaciones mayores durante las vacaciones.
“Un botiquín permite responder de forma rápida ante síntomas leves o incidentes frecuentes como heridas, alergias, fiebre o malestares digestivos”, explica Jonatan Saúl Zavala Meléndez, químico farmacéutico y bioquímico, y docente de Farmacia Técnica del Instituto Carrión. La planificación previa, señala, puede marcar la diferencia entre resolver una molestia a tiempo o enfrentar una emergencia lejos de casa.
Botiquín de verano: medicamentos básicos para niños
Cuando se viaja con menores, es fundamental considerar que su organismo es más sensible a los cambios de temperatura, a nuevos alimentos y a picaduras de insectos. Por ello, el botiquín de verano debe incluir medicamentos básicos, siempre adecuados a su edad y peso.
El especialista recomienda contar con paracetamol, útil para aliviar fiebre o dolor leve, así como simeticona, que ayuda a reducir molestias digestivas comunes durante los viajes. También sugiere incluir antihistamínicos, como la cetirizina, para tratar reacciones alérgicas provocadas por alimentos, polvo o picaduras.
Además, pueden resultar útiles productos de uso tópico, como diclofenaco en gel para golpes leves y cremas para afecciones cutáneas, especialmente en zonas expuestas al sol o a la humedad. “Es importante revisar siempre las dosis y no administrar medicamentos sin conocer las indicaciones correctas”, precisa Zavala.
Qué incluir en el botiquín cuando se viaja con adultos mayores
En el caso de los adultos mayores, el botiquín debe adaptarse a sus necesidades específicas y a posibles enfermedades preexistentes. Según el docente del Instituto Carrión, no deben faltar analgésicos como paracetamol y aspirina, además de enzimas digestivas, que pueden ayudar frente a cambios en la alimentación durante el viaje.
Para quienes presentan antecedentes de hipertensión, Zavala menciona la importancia de llevar medicamentos como captopril, siempre que hayan sido previamente indicados por un médico. Asimismo, recomienda incluir productos tópicos para dolores musculares o articulares, molestias frecuentes tras caminatas prolongadas o cambios de rutina.
Un punto clave es llevar siempre los medicamentos de uso crónico en cantidad suficiente para todo el viaje, considerando posibles retrasos o extensiones imprevistas de la estadía.
Uso responsable de medicamentos durante las vacaciones
Uno de los errores más comunes al preparar un botiquín es incluir fármacos que requieren receta médica, como antibióticos. “No se debe automedicar. Los medicamentos de venta libre deben usarse solo cuando es necesario y respetando estrictamente las indicaciones”, enfatiza Zavala.
El uso responsable implica leer los prospectos, evitar combinaciones innecesarias y no administrar medicamentos “por si acaso”. En especial con niños y adultos mayores, una dosis incorrecta puede generar efectos adversos.
El especialista también recomienda anotar los nombres de los medicamentos, dosis y horarios, especialmente cuando varias personas utilizan el mismo botiquín. Esto ayuda a evitar confusiones y facilita una atención más ordenada ante cualquier eventualidad.
Conservación adecuada: un factor clave en verano
El calor propio de la temporada puede afectar la eficacia de los medicamentos. Por ello, la conservación adecuada es un aspecto que no debe pasarse por alto. “Las altas temperaturas pueden alterar la efectividad de los fármacos. Lo ideal es mantenerlos en un ambiente fresco, incluso utilizando un cooler, y nunca dejarlos en la maletera del auto”, advierte Zavala.
Asimismo, es recomendable revisar las fechas de vencimiento antes del viaje y proteger los medicamentos de la exposición directa al sol y a la humedad, especialmente en destinos de playa o selva.
Cuándo buscar atención médica inmediata
Si bien el botiquín de verano permite atender molestias leves, existen señales de alerta que requieren atención médica inmediata. El especialista indica que ante fiebre persistente mayor a 38 °C, diarrea continua, dificultad respiratoria o síntomas relacionados al corazón, no se debe postergar la consulta con un profesional de salud.
“El botiquín es una herramienta de apoyo, no reemplaza la evaluación médica”, recalca Zavala. Reconocer los límites del autocuidado es fundamental para proteger la salud durante las vacaciones.
Planificar un botiquín de verano completo, usar los medicamentos de forma responsable y conservarlos adecuadamente son acciones simples que contribuyen a viajar con mayor tranquilidad, especialmente cuando se trata del bienestar de niños y adultos mayores.
