Lima, enero de 2026.- En el Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO₂, la sostenibilidad ambiental vuelve a ocupar un lugar central en la agenda pública del país. En este contexto, el suelo agrícola peruano emerge como un actor estratégico frente al cambio climático, no solo por su rol productivo, sino por su capacidad para capturar carbono, restaurar ecosistemas y reducir emisiones a través de prácticas innovadoras y tecnologías aplicadas al campo.
Lejos de ser únicamente una fuente de emisiones, la agricultura se perfila como una de las principales soluciones climáticas disponibles para el Perú. La clave está en cómo se gestionan los recursos naturales y en la adopción de herramientas que permitan producir de manera más eficiente, resiliente y alineada con los objetivos ambientales del país.
Agricultura y emisiones: un reto con oportunidad climática
De acuerdo con cifras del Ministerio del Ambiente (MINAM), el uso de la tierra y la agricultura concentran cerca del 66 % de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel nacional. Sin embargo, estos mismos sectores son también los que presentan mayor potencial para la captura de carbono y la recuperación de suelos degradados.
Este doble escenario plantea un desafío estratégico: transformar los sistemas productivos tradicionales en modelos de agricultura sostenible, capaces de reducir su huella ambiental sin comprometer la productividad ni la seguridad alimentaria. Para lograrlo, la innovación tecnológica se convierte en un aliado indispensable del agricultor peruano.
Innovación para suelos más resilientes y productivos
La transición hacia un campo sostenible no implica producir menos, sino optimizar cada recurso disponible. Actualmente, se vienen impulsando prácticas agrícolas que favorecen la retención de carbono en el suelo, como la rotación de cultivos, la mínima labranza y el manejo eficiente de residuos vegetales.
Estas prácticas no solo contribuyen a mitigar el cambio climático, sino que también mejoran la salud del suelo, incrementan su fertilidad y fortalecen su capacidad de adaptación frente a eventos climáticos extremos, cada vez más frecuentes en distintas regiones del país.
Agricultura de precisión y reducción de huella ambiental
El avance de la agricultura digital ha permitido que los productores cuenten con información detallada de sus campos, incluso metro a metro. A través de plataformas tecnológicas y herramientas de análisis de datos, hoy es posible conocer con mayor exactitud las necesidades reales del cultivo, reduciendo el uso innecesario de insumos, maquinaria y combustibles.
Este enfoque de agricultura de precisión genera una reducción directa de la huella ambiental por tonelada cosechada, al tiempo que mejora la eficiencia económica del productor. Menos desperdicio de recursos se traduce en menores emisiones y en un sistema productivo más competitivo y sostenible.
El rol del sector privado en la transición sostenible
Desde el sector privado, diversas compañías vienen desarrollando soluciones orientadas a acompañar esta transformación del campo. BASF Peruana, por ejemplo, impulsa iniciativas que combinan conocimiento técnico, innovación y herramientas digitales para fortalecer la gestión sostenible de los suelos agrícolas.
“El futuro de la sostenibilidad depende de cómo gestionamos nuestra tierra. Si logramos que los agricultores cuenten con las herramientas para que sus suelos capturen más carbono del que emiten, estaremos convirtiendo a la agricultura en un motor de restauración ambiental para el Perú. El reto es producir más con menos recursos y con menor afectación al medio ambiente”, señala Flavia Zuleta, gerente de Soluciones para la Agricultura en BASF Peruana.
Iniciativas hacia la neutralidad climática
A nivel global, la meta de alcanzar la neutralidad de carbono hacia el 2050 ya se traduce en acciones concretas en América Latina. En el Perú, se vienen implementando programas orientados a reducir las emisiones en sistemas de cultivos estratégicos, como el arroz y el maíz, con objetivos de disminución de hasta 30 % hacia el final de esta década.
Estas iniciativas integran semillas seleccionadas, productos de protección de cultivos más eficientes y plataformas digitales que permiten medir, monitorear y mejorar el desempeño ambiental de cada unidad productiva. Además de proteger el entorno, estos modelos abren nuevas oportunidades para el agricultor peruano, facilitando su acceso a mercados más exigentes y a esquemas que valoran la producción sostenible.
El campo como aliado frente al cambio climático
El camino hacia un Perú bajo en emisiones requiere que la innovación tecnológica y la producción agrícola avancen de manera conjunta. La gestión responsable del suelo, sumada al uso inteligente de la tecnología, puede convertir al campo en uno de los principales aliados de la conservación ambiental, sin descuidar la provisión de alimentos ni el desarrollo económico rural.
Fortalecer una agricultura sostenible y climáticamente inteligente no solo es una respuesta al cambio climático, sino una oportunidad para construir un modelo productivo más resiliente, competitivo y comprometido con el futuro del país.
