Por qué el calor intensifica las migrañas en verano
Lima, enero de 2026.- Durante la temporada de verano, las migrañas suelen intensificarse debido a una combinación de factores ambientales y cambios en los hábitos diarios. El aumento de la temperatura, la exposición prolongada al sol y la deshidratación influyen directamente en el sistema neurológico y vascular, elevando la frecuencia y la intensidad de las crisis en personas predispuestas. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca del 14 % de la población mundial padece migraña, una condición que puede verse agravada en los meses de mayor calor.
Especialistas advierten que el calor extremo no actúa de forma aislada. Se suma a alteraciones en el sueño, cambios en la alimentación y variaciones bruscas de temperatura entre espacios abiertos y ambientes con aire acondicionado, configurando un escenario propicio para la aparición de episodios migrañosos, incluso en pacientes que mantienen la enfermedad bajo control durante el resto del año.
Cómo el calor afecta al cerebro y los vasos sanguíneos
El calor favorece la deshidratación, una de las principales causas asociadas a la migraña estacional. La pérdida de líquidos altera el equilibrio electrolítico del organismo y puede provocar dilatación de los vasos sanguíneos, un mecanismo directamente relacionado con el dolor migrañoso. Además, las altas temperaturas influyen en la regulación neurológica, aumentando la sensibilidad del sistema nervioso a estímulos externos como la luz intensa y el ruido.
“El calor y la pérdida de líquidos influyen directamente en la regulación vascular y neurológica, lo que puede aumentar la frecuencia e intensidad de las migrañas, incluso en pacientes con cuadros previamente controlados”, explica el doctor José Enrique Sánchez Chunga, neurólogo de la Clínica Stella Maris.
Factores que incrementan las migrañas durante el verano
Si bien el aumento de la temperatura es un detonante relevante, no es el único. Durante el verano, diversos factores pueden actuar como desencadenantes de crisis migrañosas:
- Exposición directa y prolongada al sol, especialmente en horas de mayor radiación.
- Cambios bruscos de temperatura, al pasar de ambientes calurosos a espacios con aire acondicionado.
- Alteraciones en los horarios de sueño, frecuentes durante vacaciones o periodos de descanso.
- Alimentación irregular, con ayunos prolongados o consumo de alimentos fuera de horario.
- Ingesta insuficiente de líquidos y mayor consumo de bebidas alcohólicas.
Estos elementos, combinados, aumentan la probabilidad de episodios más frecuentes y prolongados, afectando el rendimiento laboral, académico y la calidad de vida.
Migrañas y hábitos de verano: una relación directa
Los cambios en la rutina son un factor clave. Dormir menos horas, exponerse más tiempo al sol y modificar la dieta cotidiana pueden desestabilizar el control de la migraña. Asimismo, el uso constante de dispositivos electrónicos en ambientes iluminados intensamente puede potenciar la sensibilidad a la luz, un síntoma común en quienes padecen esta condición.
En regiones donde el calor es intenso y sostenido, como ocurre en varias zonas del Perú durante el verano, estos hábitos adquieren mayor relevancia. La combinación de altas temperaturas y actividad diaria intensa incrementa el riesgo de crisis, especialmente en personas con antecedentes familiares o diagnósticos previos de migraña.
Medidas de prevención para reducir las crisis migrañosas
La prevención cumple un rol fundamental durante los meses de calor. De acuerdo con especialistas, adoptar medidas simples puede reducir significativamente la aparición de episodios:
- Mantener una hidratación constante a lo largo del día, incluso sin sensación de sed.
- Evitar la exposición prolongada al sol, sobre todo entre las 11 a. m. y las 4 p. m.
- Respetar horarios regulares de sueño y alimentación.
- Utilizar protección ocular, sombreros o gorros al realizar actividades al aire libre.
- Seguir el tratamiento médico indicado y evitar la automedicación.
Estas acciones ayudan a controlar los factores desencadenantes y a disminuir la intensidad de los síntomas.
Cuándo acudir a evaluación médica
Consultar con un especialista es recomendable cuando las migrañas aumentan en frecuencia, cambian de intensidad o interfieren con las actividades diarias. También es importante buscar evaluación si los episodios se acompañan de síntomas distintos a los habituales.
“Un adecuado control preventivo permite identificar desencadenantes, ajustar el tratamiento y mejorar la calidad de vida del paciente, incluso durante los meses de mayor calor”, señala el doctor Sánchez.
La migraña es una enfermedad neurológica compleja, pero manejable. Reconocer la influencia del clima y adoptar medidas preventivas oportunas puede marcar la diferencia durante el verano, una estación que, para muchos pacientes, representa un desafío adicional para su bienestar.
